La campaña 2025/26 combinaría una producción de 151 millones de toneladas entre soja, maíz y trigo, lo que implica un crecimiento del 27 % respecto del ciclo anterior.
En un año marcado por récords productivos, otro indicador crece aún más rápido: la utilización de futuros y opciones para gestionar precios y tomar decisiones comerciales.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, hasta agosto se negociaron 74,6 millones de toneladas en estos instrumentos, de las cuales 65,7 millones correspondieron a contratos de futuros.
Ese volumen representa un aumento interanual del 33 % y equivale a cerca de la mitad de la producción conjunta de los tres cultivos principales.
Mientras la cosecha aumentó en alrededor de 32 millones de toneladas, la operatoria en futuros y opciones creció a un ritmo superior, acentuando su rol en la cadena comercial.
Hace dos décadas esa operatoria representaba apenas el 13 % de la oferta de granos; desde 2018 se mantiene por encima del 25 % y en 2026 alcanzó un máximo histórico frente a la cosecha.
Futuros de soja: más cobertura financiera
En la soja se observa con claridad la complementariedad entre mercado físico y financiero: a fines de agosto estaban comprometidas 27 millones de toneladas en el mercado físico, el ritmo comercial más bajo en 25 años en términos relativos.
Los especialistas destacan que los futuros y opciones aportan liquidez y flexibilidad a oferta y demanda, permitiendo fijar precios sin desprenderse inmediatamente de la mercadería.
Ese comportamiento explica por qué el volumen operado en A3 equivale a 1,6 veces las toneladas comprometidas en el mercado físico, manteniendo activas las estrategias comerciales.
Entre las campañas 2004/05 y 2009/10 la operatoria de futuros y opciones representaba apenas una cuarta parte de los compromisos físicos, mientras que desde la campaña 2020/21 ya supera el volumen del mercado físico.
El maíz y el trigo construyen sus futuros
El maíz mostró una dinámica muy potente: para la campaña 2025/26 se operaron hasta agosto 30,4 millones de toneladas en A3, un récord que supera en 5 millones de toneladas el máximo del ciclo anterior.
En los cereales la adopción de estas herramientas sigue la misma dirección, aunque con intensidad distinta según el cultivo.
El trigo presenta una trayectoria diferente: a pesar de una producción récord de 29,5 millones de toneladas, la operatoria de futuros acumuló 10,8 millones de toneladas hasta esta altura del año, apenas por debajo del año previo.
En las últimas dos décadas la operatoria de maíz exhibe una tasa promedio de crecimiento cercana al 20 % por campaña, evidenciando una incorporación sostenida de instrumentos financieros.
La campaña nueva dispara otro récord
Los contratos asociados a la nueva campaña también marcan récords: entre soja, maíz y trigo ya se operaron 18,7 millones de toneladas, un volumen 130 % superior al registrado en igual momento del año pasado.
Ese salto anticipa una mayor cobertura y decisión temprana sobre precios en el ciclo entrante.
En el caso del trigo, la operatoria de futuros creció a una tasa promedio anual del 19 % en las últimas diez campañas, lo que muestra una tendencia de largo plazo.
La BCR señaló que la operatoria para la nueva campaña en trigo y maíz es 3,4 y 2,4 veces superior a la de un año atrás, mientras que en soja el incremento interanual alcanza el 42 %.
Además, el volumen operado supera en 8 millones de toneladas el récord previo, que correspondía a la campaña 2022/23, por la combinación de cotizaciones internacionales sostenidas y oferta récord.
Ese contexto amplió la diferencia entre posiciones inmediatas y diferidas, generando condiciones atractivas para anticipar precios o cubrir riesgos de comercialización.
Más toneladas con precio asegurado
El fenómeno no queda solo en los mercados de derivados: los precios más atractivos para la nueva campaña impulsaron fijaciones anticipadas en el mercado físico y aumentaron el volumen con cobertura.
Como ejemplo, el pase de maíz llegó al 55 % de TNA, frente al 7,5 % de TNA de un instrumento PyME avalado Hard Dollar, y las posiciones a cosecha están en máximos de cuatro años.
Si se suman operaciones en futuros y opciones con contratos forward en mercado físico, ya hay 24 millones de toneladas que cuentan con, al menos, un piso o un techo de precio.
Respecto del año pasado, actualmente hay cuatro veces más toneladas de soja y trigo de la nueva campaña con precio fijado, mientras que en maíz el volumen se multiplicó por veinte.
Lejos de sustituir al mercado físico, los datos muestran una convivencia cada vez más estrecha: los derivados permiten anticipar decisiones y cubrir posiciones y el mercado físico sigue siendo el espacio de entrega final.
La cifra triplica la registrada a esta altura del año pasado y confirma que la gestión del riesgo de precios empieza a ocupar un lugar central en la planificación comercial del agro argentino.



