Alerta sanitaria por mancha blanca en maíz que avanza rápidamente y exige vigilancia constante

Una alerta sanitaria en el maíz: la mancha blanca gana terreno en la campaña 2025/26

La mancha blanca fue la enfermedad de mayor presión en el maíz durante la campaña 2025/26 en el centro-norte de Córdoba, según un relevamiento de CREA Córdoba Norte y el Laboratorio de Fitopatología de la UCC. El patógeno alcanzó una distribución masiva que también afectó a Santa Fe, el norte de Buenos Aires y Entre Ríos, y despertó preocupación por su impacto sanitario.

La novedad del año fue la magnitud y la severidad observadas en materiales evaluados en ensayos comparativos sembrados de forma tardía. Eso obliga a revisar la gestión de siembras, el monitoreo sanitario y la evaluación económica del daño potencial.

El maíz, con altos niveles de severidad

En numerosos híbridos la enfermedad mostró niveles de severidad elevados, con diferencias marcadas entre materiales. Los investigadores observaron plantas con muerte de hojas y, en casos extremos, secado anticipado que podría afectar el llenado de granos.

Roberto De Rossi explicó que, a pesar de condiciones térmicas favorables, la campaña presentó precipitaciones entre 800 y 1.000 milímetros en buena parte del centro y norte de Córdoba. La falta de radiación fue el factor que, junto con la humedad, potenció el desarrollo de enfermedades foliares desde el inicio del ciclo.

Los valores de severidad variaron: algunos híbridos registraron menos del 5 % y otros superaron el 35 %, con efectos visibles en el área foliar activa. Esta distribución diferencial refleja la interacción entre el ambiente, la fecha de siembra y la resistencia genética de los materiales.

¿Qué es la mancha blanca en el maíz?

La mancha blanca es un complejo asociado a distintos microorganismos, con un papel central de la bacteria Pantoea ananatis, que suele convivir como endófita en la planta. Bajo condiciones favorables su población puede aumentar y comenzar a producir proteínas que desencadenan la enfermedad.

En ensayos sembrados el 6 de enero, la exposición prolongada a humedad y temperaturas aptas favoreció la infección y la multiplicación de patógenos. Una vez que se generan lesiones iniciales, hongos como Phaeosphaeria maydis pueden colonizar los tejidos y ampliar la sintomatología observada.

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Diferencias entre híbridos de maíz

Las evaluaciones en Villa de María de Río Seco mostraron materiales con comportamientos sanitarios muy distintos, lo que refuerza la necesidad de considerar la respuesta sanitaria al seleccionar híbridos. Estas diferencias tienen implicancias directas en la pérdida de área foliar y, potencialmente, en el rendimiento final.

  • Más afectados: ACA 476 TRE (37,3 %), DK 72-72 TRE (37,2 %), DK 69-62 TRE (28,4 %), NS 7925 VIP3 (24,3 %) y BRV 8421 PWUE (20,6 %).
  • Menos afectados: ACA 477 VIP3CL (3,7 %), P 2297 PWUE (3,8 %), ADV 8066 TRE (4,2 %) y BASF 7339 VIP3 (4,7 %).

Estas cifras se calcularon considerando la severidad en las cinco hojas superiores más el tercio superior de la planta. Para los técnicos, la variable sanitaria debe complementarse con el rendimiento en los procesos de recomendación de materiales.

Maíz con pérdida de área foliar

La alta severidad en algunos híbridos resultó en una reducción importante del área foliar activa en etapas críticas de llenado. Esa merma de lámina fotosintética puede traducirse en menor llenado y, por ende, en impacto productivo si la afectación es extensa en el lote.

Además de la mancha blanca, la combinación de baja radiación y exceso de humedad favoreció la acción de patógenos de suelo como Fusarium, Stenocarpella y Colletotrichum. Esa interacción entre enfermedades foliares y de tallo/raíz habría acelerado el secado en estados cercanos a cosecha.

Otras enfermedades en maíz, bajo control

En contraste, enfermedades que históricamente fueron relevantes, como la roya común y el tizón foliar común, mostraron incidencias bajas en los ensayos. La roya presentó una severidad promedio de 0,4 % y el tizón alcanzó 0,2 %, niveles considerados sin impacto sanitario relevante en esos materiales.

El complejo del achaparramiento también registró presión reducida, con una incidencia promedio de 1 %. Mientras se esperan los resultados de rendimiento del ensayo, los especialistas insisten en la necesidad de un seguimiento cercano durante la cosecha para dimensionar el impacto económico real.

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Para productores y técnicos, la principal recomendación es intensificar el monitoreo de lotes, especialmente los sembrados en fecha tardía y aquellos con antecedentes de problemas foliares. Además, incorporar el comportamiento sanitario en la elección de híbridos y mantener comunicación fluida con asesorías agronómicas ayudará a mitigar riesgos en próximas campañas.

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