El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la semillera Gensus presentaron oficialmente **Arandú INTA BGRR IMIcott**, una nueva variedad de algodón con tolerancia a herbicidas del grupo de las **imidazolinonas**.
El anuncio marca la llegada al mercado de una genética inédita que busca cambiar la ecuación productiva del cultivo algodonero argentino.
La presentación se realizó en la planta de Gensus en **Avia Terai, Chaco**, y contó con la presencia de autoridades provinciales, referentes de la cadena y científicos.
Para el INTA, el lanzamiento ejemplifica el impacto de la articulación público-privada en soluciones agrícolas aplicadas.
EL NUEVO CAMINO DEL ALGODÓN
La variedad nace dentro de la iniciativa **El Nuevo Camino del Algodón**, un programa que agrupa a instituciones y empresas para ampliar la oferta varietal.
El objetivo es entregar materiales con mejor **productividad, estabilidad, sanidad y calidad de fibra** adaptados a las condiciones locales.
Los desarrolladores destacan que Arandú fue diseñado con base en demandas reales de productores y ensayos regionales.
Carlos Vera, vicepresidente del INTA, subrayó que es una muestra concreta del aporte de la investigación pública al campo.
UN ALGODÓN MÁS RENDIDOR
Los ensayos de evaluación señalan que Arandú mostró aumentos de rendimiento cercanos al **12 %** y mejoras en calidad de fibra de aproximadamente **7 %**.
Además, la introducción de tolerancia a imidazolinonas permitiría una reducción estimada de hasta **30 %** en costos por herbicidas, según condiciones de manejo.
Para Gensus, la nueva genética sintetiza años de colaboración entre ciencia y producción y pretende reposicionar al algodón como alternativa rentable.
El material fue validado en condiciones locales y se presenta como una herramienta disponible para productores que buscan mayor previsibilidad.
LA PRIMERA VARIEDAD IMI PARA ALGODÓN
El rasgo diferencial es que Arandú es la **primera variedad de algodón tolerante a imidazolinonas**, un hito no solo en Argentina sino a nivel global.
Los investigadores del INTA explican que la tecnología responde a una demanda concreta del sector por nuevas herramientas para el manejo de malezas.
Mauricio Tcach, referente del programa de mejoramiento, adelantó que la iniciativa prevé la inscripción de **10 nuevas variedades** en los próximos años.
Esa agenda busca ampliar rápidamente las opciones de germoplasma disponibles para los productores argentinos.
MÁS GENÉTICA PARA EL FUTURO
Arandú integra características como un ciclo más largo, mayor plasticidad productiva y una arquitectura de planta diferenciada.
Estas particularidades favorecen la maduración y permiten combinar altos niveles de productividad con una **excelente longitud de fibra**, aspecto valorado por la industria textil.
El nombre Arandú, que significa “sabiduría” en guaraní, refleja el carácter participativo del desarrollo, en el que se tuvieron en cuenta atributos sugeridos por productores.
La combinación entre genética local y biotecnología apunta a recuperar superficie y mejorar la rentabilidad en regiones algodoneras.
RIESGOS Y RETOS PARA LA ADOPCIÓN
La llegada de tolerancia a imidazolinonas amplía herramientas, pero también exige estrategias de manejo para evitar surgimiento de resistencias.
Especialistas recomiendan integrar rotaciones, mezcla de modos de acción y medidas culturales para preservar la eficacia a mediano plazo.
La transición tecnológica requerirá además capacitación, acceso a semillas y políticas que acompañen la escalabilidad de la adopción.
Sin esas condiciones, el potencial productivo y de reducción de costos podría no transferirse de manera uniforme entre productores.
QUÉ SIGUE PARA LA CADENA
El lanzamiento de Arandú es el primer resultado tangible del programa y abre la puerta a otros materiales en desarrollo.
Si se autorizan y adoptan las nuevas variedades previstas, el cultivo podría recuperar competitividad y aportar a la reactivación de la cadena algodonera regional.
En términos de impacto, la combinación de **biotecnología 100 % nacional**, ensayos locales y articulación público-privada puede acelerar la modernización del sector.
La expectativa es clara: mejorar la rentabilidad del productor y fortalecer la posición del algodón en la matriz agrícola argentina.


