Federico Zerboni: “O transformamos el agro o vamos a tener serios problemas de competitividad”

El presidente de MAIZAR remarcó que sin rentabilidad en el cultivo de maíz y sin transformación productiva, la Argentina perderá competitividad frente a países vecinos.

El presidente de MAIZAR, Federico Zerboni, fue contundente durante el Congreso Maizar 2025: la Argentina necesita avanzar en una transformación integral de su agroindustria, que incluya cambios estructurales en materia impositiva, infraestructura, financiamiento, legislación tecnológica y políticas coordinadas. Solo así —advirtió— se podrá frenar el estancamiento del maíz y su pérdida de rentabilidad frente a países como Brasil y Paraguay, que han logrado diversificar su matriz productiva con fuerte base en la bioeconomía.

Zerboni celebró la masiva convocatoria en la sede de la UCA en Buenos Aires y valoró la presencia de representantes políticos, incluso de provincias poco asociadas al maíz como Chubut, Mendoza y Río Negro. Precisamente, el potencial de la Patagonia para producir maíz fue uno de los temas destacados: “Hay más de un millón de hectáreas con posibilidades y un clima ideal, similar al del cinturón maicero estadounidense. Falta inversión y política, pero hay que apostar”, señaló.

Zerboni propone una transformación productiva: biocombustibles, valor agregado y eficiencia

Uno de los ejes del Congreso fue la necesidad de impulsar una nueva ley de biocombustibles que equilibre los intereses de la industria petrolera, el agro y el Estado. Para Zerboni, esta es una de las claves para salir del actual estancamiento: “Tenemos que sentarnos todos en la mesa y dejar de pensar la política en compartimentos estancos”.

Además, destacó los paneles donde se debatió el impacto del cambio climático y se desmitificaron responsabilidades atribuidas al agro: “Nos cargan culpas que no nos corresponden, aunque igual tenemos que actuar y mejorar. La transformación hacia una producción más limpia también es estratégica”.

En ese sentido, remarcó que el foco debe estar puesto en el valor agregado: “Si nos quedamos exportando producto primario con precios en baja, vamos a quedar fuera del juego. El que transforma va a sobrevivir, el que no, va a desaparecer”. Zerboni usó como ejemplo a Brasil, que pasó de campos marginales en Mato Grosso a convertirse en potencia mundial en proteína animal gracias a su desarrollo agroindustrial.

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Retenciones, rentabilidad y una advertencia al Gobierno

Uno de los temas más sensibles fue el de los derechos de exportación (DEX). Zerboni explicó que el esquema actual es insostenible: “El maíz no resiste una extracción del 33%. Ya no hay margen para diluir las retenciones como antes, cuando el negocio tenía un componente financiero. Hoy es estrictamente productivo”.

Aunque respaldó el rumbo económico del Gobierno nacional, fue claro: “Estamos de acuerdo con las reformas, pero si no se completan, muchos productores no van a poder sobrevivir al cambio. La transformación debe ser integral o nos vamos a quedar en el medio del río”. También advirtió que los municipios y provincias agravan la presión con sus tasas, y que el cultivo de soja está quedando inviable, lo que perjudica la rotación y al sistema agrícola en su conjunto.

Productividad por hectárea: el gran desafío pendiente

Pese al estancamiento de superficie cultivada, Zerboni cree que aún hay margen para crecer en productividad por hectárea, siempre que existan rentabilidad y políticas adecuadas: “Se puede aumentar la fertilización, aplicar más tecnología, mejorar la sanidad y usar enmiendas de suelo. Pero eso depende de un contexto que lo haga viable”.

También apuntó a la necesidad de resolver la ley de propiedad intelectual para impulsar el uso de nuevas tecnologías, como ya sucede en Brasil: “Hoy ellos tienen más productividad porque usan las herramientas que nosotros aún no podemos aplicar. Hay un largo camino por recorrer”.

Marca país y agro como motor federal

En el cierre, Zerboni insistió en que la Argentina no puede salir adelante sin el agro, por su efecto multiplicador en el interior: “La minería y la energía son importantes, pero el agro tiene una capilaridad federal que ningún otro sector posee”. Y concluyó con un mensaje a futuro: “Estamos a tiempo de reaccionar, pero tenemos que dejar de hablar y pasar a los hechos. Si no coordinamos, va a ser tarde”.

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