La paritaria vitivinícola entró en una nueva fase de tensión después de semanas de negociaciones sin acuerdo entre la FOEVA y las cámaras empresarias del sector.
Ante la distancia entre las posiciones, la federación decidió iniciar asambleas informativas en bodegas y viñas para explicar a los trabajadores el estado de la discusión y coordinar pasos próximos.
El conflicto resume una diferencia central: el sindicato planteó inicialmente un pedido de 2,5 % mensual y luego lo ajustó a 2,25 % mensual, mientras que las empresas ofrecieron primero 1,3 % mensual y luego 1,4 % mensual.
Frente a esa brecha, las cámaras propusieron una oferta diferenciada que plantea 1,5 % mensual para el convenio de bodega (equivalente a $ 14.282) y 1,3 % mensual para viña (equivalente a $ 10.617), una propuesta que fue rechazada por la federación.
CÓMO SIGUE LA PARITARIA DEL VINO
En la última reunión paritaria intervino la Secretaría de Trabajo de la Nación, que informó que la pauta oficial a efectos de homologación se ubica en 1,7 % mensual.
La FOEVA calificó la oferta como “paupérrima e insuficiente” y ratificó su demanda, al tiempo que denunció que las patronales usan la coyuntura económica para contener salarios y trasladar el costo de la crisis a los trabajadores.
La mediación fijó un nuevo cuarto intermedio para que las partes puedan consultar internamente y volver con alternativas, por lo que la negociación continúa abierta y con alto grado de incertidumbre.
Mientras tanto, la federación pidió a sus sindicatos base que avisen con antelación los días, horarios y empresas donde se realizarán las asambleas, para garantizar la información y la participación de los trabajadores.
¿HAY UNA CRISIS EN EL VINO?
Empresarios y cámaras sostienen que algunas dificultades son estructurales y afectan sobre todo a establecimientos pequeños, un argumento que utilizan para justificar ofertas moderadas en la mesa salarial.
Desde la FOEVA cuestionan ese enfoque y hablan de oportunismo, al afirmar que se generaliza la problemática de ciertos productores como excusa para reducir costos laborales.
El secretario de Prensa de FOEVA, Daniel Romero, señaló que resulta incomprensible que quienes mantienen la producción sean tratados como una “variable de ajuste” cuando, según el gremio, los trabajadores son el corazón operativo de la cadena.
La federación también advirtió sobre procesos de concentración de mercado y sostuvo que, si se profundizan, pueden agravar la situación laboral y reducir la capacidad de negociación de los empleados.
En términos salariales, FOEVA estimó que un trabajador de bodega percibe hoy entre $ 900.000 y $ 950.000, mientras que el promedio en viña ronda los $ 750.000, cifras que el sindicato considera insuficientes frente a la pérdida de poder adquisitivo.
ASAMBLEAS EN EL VINO
Las asambleas informativas que impulsa FOEVA buscan explicar a cada trabajador el estado de la negociación, las propuestas formales y las alternativas que maneja el sindicato ante una oferta considerada insuficiente.
La organización pidió además que los sindicatos que integran la federación difundan el rechazo a la oferta empresaria y mantengan la unidad para evitar que la crisis del sector se traduzca en un techo salarial para los trabajadores.
La Secretaría de Trabajo fijó como próxima instancia el 16 de septiembre, fecha en la que las partes deberán regresar a la mesa con instrucciones de sus representados y, eventualmente, nuevas propuestas.
El desenlace de la paritaria definirá no solo el ajuste salarial de miles de empleados del sector, sino también el clima social en regiones vitivinícolas clave y el margen de maniobra para la temporada productiva.
En las próximas semanas habrá que seguir de cerca si las asambleas se mantienen como herramienta informativa o si la negociación escala hacia medidas de mayor fuerza, algo que las partes buscan evitar por el impacto productivo y social.



