Una delegación técnica y comercial de KATO, líder del mercado de miel en Japón, llegó a Santa Fe para auditar la producción y la trazabilidad de la cooperativa COSAR. La visita de tres días renueva la relación comercial que une a ambos actores desde hace más de 13 años y pone otra vez a la miel argentina bajo la lupa de uno de los mercados más exigentes del mundo.
El interés japonés no es casual: busca consistencia en estándares de calidad que permitan abastecer supermercados y góndolas con producto fraccionado bajo marca propia. Para la apicultura local, la inspección representa una oportunidad para transformar certidumbres técnicas en acceso sostenido a divisas y valor agregado.
La calidad empieza en el origen
La agenda arrancó en el INTA Rafaela, donde la comitiva fue recibida por el equipo técnico y el laboratorio especializado en miel. Allí se mostraron los equipos y los métodos de análisis sobre parámetros clave como color, humedad y HMF (hidroximetilfurfural).
Los visitantes siguieron luego la cadena productiva en terreno: recorrieron el apiario del productor Juan Dukar y evaluaron el entorno floral y las prácticas de manejo. La auditoría se completó en la sala de extracción de Pronacer S.R.L., donde se explicaron controles de temperatura, la separación de áreas sanitarias y la recepción de lotes.
El seguimiento desde la colmena hasta las etapas posteriores de procesamiento permitió a KATO comprobar la coherencia entre los registros y la práctica productiva. Ese recorrido fue determinante para ratificar la confianza en COSAR como proveedor confiable para el mercado japonés.
Qué buscan los compradores japoneses
Los importadores japoneses valoran un perfil sensorial y operativo específico: prefieren mieles claras y de sabor suave que se adapten al consumo masivo y al fraccionado comercial. A diferencia de mercados que exigen mieles monoflorales, Japón encuentra valor en la miel multifloral típica de muchas zonas de Argentina.
“Desde ayer pudimos apreciar toda la parte completa de lo que es la producción de la miel dentro de COSAR; desde los apiarios hasta la sala de extracción y la planta de homogeneizado”, dijo uno de los visitantes tras la recorrida. Ese tipo de constatación técnica facilita que los negocios puedan continuar con mayor previsibilidad para ambas partes.
Una relación que vuelve a tomar impulso
La importancia de KATO en el mercado japonés es notable: concentra entre el 60 % y el 70 % del comercio de miel del país y comercializa producto argentino con mención de origen. Tras una pausa por una reestructuración en compras, COSAR logró este año retomar envíos y consolidar el vínculo.
El regreso comercial se concretó con dos contenedores que sumaron 40 toneladas de miel, un primer paso que la cooperativa busca transformar en volumen sostenido. Para los responsables de COSAR, la visita cara a cara permite detectar mejoras, actualizar estándares y reforzar la confianza construida a lo largo de más de una década.
Norberto Gugliotta, gerente general de COSAR, afirmó que estas auditorías consolidan años de trabajo y ayudan a identificar oportunidades de mejora en procesos y controles. En la misma línea, el presidente Guillermo Tavella destacó el valor estratégico de recibir compradores desde Japón para fortalecer vínculos comerciales.
Con la auditoría superada y la confianza renovada, el desafío ahora es convertir esas 40 toneladas iniciales en una etapa de crecimiento sostenido en uno de los mercados de mayor valor para la apicultura santafesina. Si lo logra, la cadena productiva local podrá ampliar su participación internacional y dinamizar ingresos en origen.



