Sofía Cano Alfañar convirtió su vocación por las plantas en un proyecto con impacto global: extraer proteínas de residuos de tomate para consumo humano. Su investigación en Wageningen conecta la bioeconomía, la seguridad alimentaria y la agricultura circular, mostrando cómo materiales descartados pueden transformarse en valor comercial.
Nacida en Mercedes, Corrientes, tiene 34 años y cursa un doctorado en Holanda desde noviembre de 2024. Su recorrido cruzó la UNNE, el INTA y estancias académicas y laborales en Estados Unidos, Hungría y España antes de llegar a una de las universidades agrarias más reconocidas del mundo.
Creció entre arrozales y talleres mecánicos donde su familia trabajaba para el agro, lo que le dio un vínculo práctico con la producción. Aunque no provenía de una estirpe de productores, la naturaleza y la curiosidad por la biología la orientaron hacia Agronomía en la UNNE.
El paso por un colegio privado en la adolescencia la potenció académicamente y la llevó a destacar en la carrera. Una práctica en el INTA de Mercedes confirmó su vocación investigadora y la impulsó a buscar formación más allá de la región.
Se recibió en 2016 pero tardó en encontrar su lugar profesional, probando sectores como ventas y producción antes de decidirse por la investigación. Un contacto la llevó en 2018 a la Universidad de Florida, donde enfrentó la barrera del idioma y debió reforzar su inglés para acceder a posgrados.
Durante más de tres años y medio trabajó en mejoramiento genético y biotecnología vegetal, fortaleciendo su perfil científico antes de postular a becas internacionales. Describe esa etapa como un crecimiento enorme que la preparó para combinar experiencias en la industria y la academia.
Entre 2021 y 2023 cursó una maestría internacional con etapas en Hungría y España y trabajó en programas de mejora para Syngenta. Además realizó una pasantía en los Países Bajos para experimentar de primera mano la dinámica de la industria de semillas hortícolas.
De los residuos de tomate a proteínas para consumo humano
Hoy lidera un proyecto en el Departamento de Mejora Genética Vegetal de Wageningen que busca valorizar residuos agrícolas mediante extracción de compuestos funcionales. Su foco principal es extraer proteínas de las hojas de tomate para desarrollar alternativas alimentarias y cadenas de valor más circulares.
La iniciativa responde a dos necesidades actuales: reducir desperdicio agrícola y ampliar la oferta de proteínas vegetales para una población creciente. Si tiene éxito, podría generar nuevos ingresos para productores y materias primas para la industria alimentaria y biotecnológica.
El desafío técnico incluye asegurar la calidad nutricional y la seguridad de los extractos, además de procesos económicamente viables a escala. Parte del trabajo investigativo es eliminar compuestos no deseados y optimizar métodos de extracción que funcionen con residuos de bajo valor comercial.
Este enfoque forma parte de una tendencia global de agricultura circular y bioeconomía que busca convertir subproductos en insumos de mayor valor. Países como los Países Bajos lideran en investigación y en aplicación industrial, por eso Wageningen es un polo atractivo para científicos de todo el mundo.
Sofía no planea volver a la Argentina de forma inmediata sino terminar el doctorado y dar el salto a la industria de semillas y biotecnología en Europa. Sin embargo, su proyecto muestra una vía replicable en regiones agrícolas como Corrientes para agregar valor localmente y reducir residuos.
Su trayectoria ilustra cómo combinar persistencia, formación y redes para superar barreras como el idioma y la falta de oportunidades locales. Ese recorrido puede servir de ejemplo para jóvenes agrónomos que buscan internacionalizarse sin perder el vínculo con el campo argentino.
En un momento en que la seguridad alimentaria y la sustentabilidad ocupan la agenda global, convertir hojas de tomate en proteínas es una propuesta que merece seguimiento. Si la investigación avanza, implicará cambios en logística, normativas y mercados que podrían beneficiar tanto a la industria como a los productores familiares.


