El mundo ingresó en una fase prolongada de retención de hacienda que reducirá la oferta de carne vacuna y mantendrá elevados los precios internacionales.
La Argentina replica esa tendencia global con un ajuste en la faena que ya empieza a impactar en el consumo doméstico.
Ante la demanda creciente, varios países liquidaron stocks para abastecer los mercados y eso catapultó los precios.
Hoy la mayoría están reteniendo hacienda para recuperar existencias, lo que asegura una baja oferta durante cuatro o cinco años.
Para el consultor Víctor Tonelli, estamos ante una nueva era de la ganadería donde los altos precios locales replican un fenómeno global.
Durante décadas la Argentina estuvo relativamente desconectada del mercado mundial, pero la demanda internacional crece de forma sostenida y la oferta ya no alcanza.
Contexto estructural y biológico
Tonelli explica que el desfasaje es de carácter estructural y responde a la biología vacuna, por lo que la recuperación lleva años.
Según su análisis, el proceso de escasez comenzó en 2005 y solo se podrá corregir a medida que se recuperen vientres y ciclos productivos largos.
Los números confirman la dimensión del ajuste: Estados Unidos deberá multiplicar por 2,5 su volumen importado, pasando de 1,2 a 3 M/t respecto del año pasado.
China, aun con restricciones, sigue importando alrededor de 3 millones de toneladas y en el resto del mundo la oferta no alcanza frente a la demanda creciente.
Para 2027, Tonelli estima una oferta algo mayor por el aumento del peso de faena y por la entrada de un poco más de hacienda al mercado.
Recién en 2028 podría alcanzarse un equilibrio, aunque con una oferta todavía escasa que beneficiaría más a la exportación que al consumo interno.
Proyecciones para Argentina
En Argentina, para 2026 pronostica una caída de la faena del orden de 1,2 millones de cabezas, desde 13,5-13,8 millones en 2025 hasta 12,3-12,6 millones en 2026.
Ese ajuste equivale a cerca del 10 % menos en el volumen de animales faenados respecto del año anterior.
El menor número de cabezas se ve atenuado por el aumento del peso de faena, que pasó de 226 a 240 kilos por animal por estancias más largas en recría y feedlots.
No obstante, la reducción de la oferta provocará una caída del consumo de alrededor de 6 kilos por habitante por año.
Impacto en mercado interno y exportaciones
El ciclo favorecerá a la exportación, ya que los precios internacionales sostendrán márgenes y generarán incentivos para destinar más carne al exterior.
Al mismo tiempo, el consumo interno quedará más restringido, lo que introduce tensiones sociales y retos de política comercial.
Para los productores, la salida pasa por mejorar la productividad y la eficiencia para capitalizar los precios actuales sin sacrificar la recuperación del rodeo.
Iniciativas en genética, manejo de recría y gestión de feedlots pueden reducir el tiempo al corral y aumentar kilos por animal.
Los gobiernos deberán equilibrar incentivos para recuperar vientres con medidas que protejan el consumo doméstico y la seguridad alimentaria.
Eso implica políticas sanitarias sostenidas, acceso a crédito y planes de largo plazo para reconstruir el rodeo nacional.
Panorama a mediano plazo
El escenario global anticipa años de oferta estrecha y precios sostenidos que reconfigurarán la cadena de la carne en Argentina y el mundo.
Monitorear datos de faena, stocks y comercio internacional será clave para productores, operadores y autoridades mientras avanza la recuperación del rodeo.


