Por qué fabricar maquinaria agrícola en Argentina resulta más caro y qué reclaman John Deere y CNH
La discusión sobre la competitividad de la maquinaria agrícola en Argentina volvió a cobrar protagonismo en el AmCham Agribusiness Forum.
Los CEOs de John Deere y CNH coincidieron en que la industria local produce con estándares globales, pero enfrenta una estructura de costos que la deja en desventaja frente a importaciones.
Competitividad industrial versus carga impositiva
Los directivos sostienen que las plantas argentinas tienen procesos de manufactura comparables con los de sus pares internacionales.
Sin embargo, estiman una brecha de costos atribuible a factores externos que puede ubicarse entre 15 % y 30 %, principalmente por el esquema tributario.
En la comparación con Brasil y otros destinos, la porción impositiva aparece como un componente clave de la diferencia de precios.
Conceptos como Ingresos Brutos, un IVA que no siempre se reintegra y el impuesto al cheque se mencionan como generadores de costos acumulados a lo largo de la cadena.
La presión de las importaciones y la competencia china
La llegada de tractores y equipos de menor potencia desde Asia puso una nueva vara para medir competitividad en precio.
Los líderes del sector subrayan que parte de la brecha podría explicarse por una diferencia impositiva que, en su estimation, llega a representar hasta un 50 % de la diferencia de costos en ciertos casos.
Ante esa presión, las multinacionales buscan estrategias industriales globales para responder desde distintas plantas.
CNH, por ejemplo, combina producción local con plataformas regionales en China e India para intentar equilibrar costos y oferta.
Valor agregado local: servicios, telemetría y posventa
Mantener la producción en Argentina no depende solo de aranceles o protecciones, sino de generar ventajas alrededor del equipo.
Servicios como la conectividad, la telemetría y el mantenimiento predictivo aparecen como factores que preservan valor frente a un precio de entrada más bajo.
Las compañías resaltan que la diferencia no es únicamente el equipo físico sino la red de respaldo y la disponibilidad en época de siembra y cosecha.
John Deere y CNH señalan que el tiempo perdido por una falla en el campo puede representar un costo superior al de la reparación, lo que hace que la propuesta de servicio sea crítica.
Lo macroeconómico que termina definiendo decisiones de compra
Los ejecutivos vinculan la pérdida de competitividad con variables macro que van más allá de la fábrica, como la matriz impositiva y la infraestructura.
También advierten que la mayor transparencia de precios y la caída de distorsiones obliga hoy al productor a evaluar con precisión la rentabilidad y el costo financiero de cada inversión.
En la práctica, eso significa que fabricar localmente debe contemplar tanto eficiencia productiva como condiciones que eviten trasladar costos impropios a cada máquina.
Según los ejecutivos, sostener la producción en Argentina implica especializarse en servicios y esquemas comerciales que acompañen al productor, mientras se trabaja sobre la reducción de la carga tributaria.
El desafío para la industria y el productor
La pregunta de fondo es cómo volver a convertir la fabricación local en una ventaja competitiva y no en una carga económica.
La respuesta, según la visión empresarial, pasa por combinar innovación, escala industrial y cambios en las condiciones que permiten reflejar esa calidad en precios competitivos.
Mientras tanto, el sector productivo tendrá que ponderar no solo el precio inicial del equipo sino la disponibilidad de servicio, financiamiento y costos ocultos asociados a impuestos y logística.
En ese marco, la discusión sobre la maquinaria agrícola reúne temas técnicos, fiscales y estratégicos que definirán la capacidad del campo argentino para modernizarse sin perder competitividad.



