Producción de maíz registra cosechas récord consecutivas y anticipa siembra histórica en próxima campaña

Con una producción 2025/26 estimada por el Gobierno en 71,5 millones de toneladas, el maíz alcanzará un nuevo máximo histórico. A la par, la zona núcleo ya anticipa otra siembra récord, impulsada por las buenas perspectivas climáticas.

El maíz argentino extiende su etapa dorada: cosecha récord y siembra 2026/27 en alza

El maíz continúa mostrando señales que consolidan un momento destacado para el cultivo en Argentina. La combinación de mayor superficie, rindes superiores y expectativas de siembra ubican al cereal en el centro de la producción agrícola nacional.

Récord de la cosecha 2025/26

El Gobierno nacional elevó la proyección de la campaña y ahora estima una producción de 71,5 millones de toneladas, un volumen que supera ampliamente el máximo histórico previo. Ese resultado se perfila como histórico frente a los 60,5 millones registrados en 2020/21 y confirma la magnitud del avance productivo.

El salto en el volumen responde tanto a una expansión del área sembrada como a mejores rindes promedio. Según la SAGYP, la superficie pasó de 9,2 millones a 11,6 millones de hectáreas, un aumento de 26,1 % respecto del ciclo anterior.

Además, el rendimiento nacional promedio creció de 6.900 a 7.240 kg/ha, cifras que las autoridades describen como resultado de condiciones muy favorables y del manejo de los productores. Esa combinación es la que explica por qué la campaña fue calificada como “excepcional” por el Ministerio de Economía.

Siembra 2026/27 ya muestra impulso

Mientras sigue la recolección del maíz tardío, la atención se traslada a la próxima siembra con señales de expansión en la región núcleo. El relevamiento semanal de la GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario indica una intención de implantación que podría acercarse a 2,3 millones de hectáreas, por encima del récord previo.

El mercado muestra movimiento: las ventas de semillas avanzan por encima del ritmo habitual y en muchas zonas ya se comprometió entre el 60 % y dos tercios del volumen previsto. Técnicos y productores citan perfiles de humedad completos, la expectativa de un evento El Niño de moderada a fuerte intensidad y la confianza de los agricultores como factores que empujan la decisión de volver a apostar por el maíz.

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Fertilizantes: la incógnita que puede frenar la apuesta

El entusiasmo por la siembra choca con la incertidumbre en el mercado de fertilizantes, donde las compras de urea avanzan con menor velocidad. Parte de los agricultores espera mejores precios antes de concretar compras, mientras que otros ya sufrieron subas recientes en los valores internacionales.

En algunos distritos del país relataron que la urea trepó de USD 550 a USD 620 por tonelada en cortos plazos, un ejemplo de la volatilidad global que condiciona decisiones locales. Pese a eso, la relación insumo-producto sigue siendo relativamente favorable: se necesitan 3,2 toneladas de maíz para comprar una tonelada de urea, por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Cosecha tardía y perspectivas de rendimiento

La recolección del maíz tardío registra demoras por la elevada humedad ambiental y avanza alrededor del 53 % del área, una marca inferior al 90 % alcanzado a esta misma altura del año pasado. Aun así, los primeros lotes muestran rindes que en promedio superan los 85 quintales por hectárea, con parcelas que alcanzan los 120 quintales.

Con una campaña histórica prácticamente asegurada y una nueva siembra que gana tracción, el maíz vuelve a consolidarse como motor clave de la producción y del ingreso de divisas agroexportadoras. El desafío ahora es que la logística de insumos, las tensiones de precio internacional y las condiciones climáticas mantengan el impulso sin generar riesgos para la rentabilidad de los productores.

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