La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) denunciaron el estancamiento en el Congreso de los proyectos para reformar el régimen de producción y comercialización de biocombustibles en Argentina. Esta crítica llega en un momento en el que Brasil avanzó con medidas regulatorias que amplían el uso de combustibles sostenibles a la aviación y al transporte marítimo.
El Gobierno brasileño reglamentó el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV) mediante un decreto firmado el 12 de agosto de 2026, que fija metas, requisitos de trazabilidad y un sistema de certificación para el combustible sostenible de aviación (SAF). Entre los principales objetivos figura una reducción obligatoria y gradual de emisiones que comienza en 2027 y alcanza hasta un 10 % en 2037, además de una capacidad potencial estimada en 2.100 millones de litros anuales hacia 2030.
Brasil reglamenta el SAF y acelera la transformación
La norma brasileña crea el Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF), que permite separar y comercializar el atributo ambiental del combustible, e impone requisitos de trazabilidad tanto para producción local como para importaciones. Para CIARA-CEC, la experiencia de Brasil “demuestra que la transición energética puede transformarse en una política de desarrollo productivo de las cadenas agroindustriales”.
Desde la cámara exportadora señalan que mientras Brasil “construye futuro, nosotros vivimos en el pasado”, y el presidente de la entidad, Gustavo Idigoras, calificó a la ley vigente en Argentina como de “estilo soviética”. Las quejas se focalizan en la falta de interés legislativo para sancionar un nuevo marco que aliente inversiones y competitividad.
Qué está en juego para la agroindustria argentina
Las entidades sostienen que los biocombustibles son una oportunidad estratégica para agregar valor a materias primas agrícolas, generar empleo calificado e impulsar las economías regionales, además de ofrecer beneficios al consumidor. El retraso en la reforma podría traducirse en pérdida de mercados, inversiones y un rezago tecnológico respecto a países vecinos.
Puntos clave que debería incluir la nueva ley
- Metas de mezcla obligatorias y graduales para bioetanol y biodiésel, con horizonte por décadas.
- Sistema de certificación y trazabilidad para garantizar sostenibilidad y acceso a mercados internacionales.
- Incentivos a la producción de SAF y reglas claras para su comercialización en aviación y transporte marítimo.
- Reglas para promover la competencia y evitar privilegios que distorsionen precios y acceso al mercado.
- Apoyo a PYMES y economías regionales para distribuir beneficios de la cadena de valor.
La discusión legislativa no es solo técnica: implica decisiones de política industrial, ambiental y comercial que definirán la competitividad del sector agroindustrial argentino en la próxima década. Para CIARA-CEC, “es el momento de sancionar una Ley en Argentina que genere futuro” y atraer las inversiones necesarias para una transición ordenada.
Si Argentina demora, corre el riesgo de quedar rezagada frente a centros productivos regionales que ya estructuran cadenas de valor asociadas al SAF y otros biocombustibles. La recomendación de los especialistas del sector es combinar urgencia política con marcos regulatorios sólidos para convertir el potencial agroindustrial en oportunidades concretas de desarrollo.



