Provincia negocia con la familia Brito para atraer inversión significativa al sector cárnico local

El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, confirmó que la provincia mantiene conversaciones con el grupo agropecuario Juramento —vinculado históricamente a la familia Brito— para impulsar inversiones destinadas a completar el ciclo de la carne dentro del territorio correntino. El anuncio, realizado tras la apertura de la exposición ganadera Las Nacionales organizada por Exponenciar en la Sociedad Rural de Corrientes, apunta a instalar no solo un frigorífico, sino también un esquema integrado que incluya feedlot y otras instalaciones productivas que permitan agregar valor localmente.

Corrientes enfrenta desde hace décadas un desafío estructural: produce gran cantidad de terneros pero no procesa ni termina la faena en su territorio en la medida necesaria. “La materia prima se termina yendo a Entre Ríos o a Santa Fe y después termina volviendo ya faenada”, señaló Valdés. Mantener el engorde y la faena en la provincia implicaría retener valor agregado, generar empleo local y fortalecer la cadena productiva regional.

El plan que analiza la provincia con Juramento busca evitar la salida de entre 1,2 y 1,5 millones de cabezas anuales, según la estimación oficial que Valdés mencionó como un objetivo estratégico. Para lograrlo, se proponen inversiones que combinan compra de campos, desarrollo de feedlots, construcción o ampliación de plantas frigoríficas y mejoras en la logística necesaria para transportar insumos y productos terminados. El volumen y la estructura definitiva de la inversión dependerán de cómo se defina el proyecto en las negociaciones.

Juramento es un actor relevante en el norte argentino: opera el Frigorífico Bermejo en Salta y maneja un esquema integrado que va desde la cría y recría hasta la exportación. En los últimos años la compañía aceleró compras y alianzas para ampliar su capacidad industrial y potenciar la salida al exterior; entre ellas, una adquisición importante de tierras y el acuerdo con el frigorífico Gorina. La empresa declara operaciones en más de 114.000 hectáreas y un engorde en feedlot cercano a 86.000 cabezas anuales, con presencia en mercados interno y exportación.

Para Corrientes, atraer a un inversor de ese perfil implica convertir su posición como gran productora de terneros en un polo de producción cárnica integrada. La provincia ocupa el tercer puesto en stock ganadero del país, con cerca de 4,63 millones de cabezas bovinas, más de 100.000 búfalos y más de un millón de ovinos, además de un desarrollo genético significativo en razas híbridas. Esos números respaldan la propuesta de agregar capacidad industrial y generar mayor valor local.

Las ventajas que el gobierno provincial ofrece a los potenciales inversores incluyen disponibilidad de agua, vastas superficies aptas para ganadería y agricultura, recursos naturales y marcos de promoción con incentivos fiscales. Valdés destacó, además, que los valores de la tierra en la provincia todavía representan una oportunidad para quienes buscan desembarcar en el sector. Entre los instrumentos mencionados figura un fondo con destino específico para inversiones frigoríficas llamado “impuesto a la mera compra”, que la administración puede canalizar para acompañar proyectos privados.

La logística aparece como un punto clave en la estrategia. El gobierno correntino plantea mejorar la conectividad entre zonas estratégicas como Goya y Reconquista, y fortalecer ejes como Bella Vista–Villa Ocampo en coordinación con la provincia de Santa Fe. Más fluidez en la circulación de insumos, forrajes y animales reduciría costos de alimentación y transporte, lo que es esencial para que el feedlot y la faena resulten competitivos y rentables. Valdés subrayó que el acceso a alimento más barato constituye una condición para potenciar el ciclo completo en Corrientes.

Además del beneficio directo en empleo y valor agregado, la presencia de un esquema integrado permitiría consolidar una cadena exportadora más robusta desde el litoral norte. Juramento ya trabaja en mejoras de capacidad industrial y alianzas comerciales que contemplan tanto el mercado interno como la exportación; replicar o ampliar ese modelo en Corrientes podría aumentar las ventas externas de carne con mayor participación local en toda la cadena.

Desde Juramento, según consignó LA NACION, no hicieron declaraciones adicionales a lo afirmado por el gobernador sobre las conversaciones. Aun así, la trayectoria de la empresa —inversiones en tierras, ampliación de feedlots y asociaciones industriales— sugiere que su llegada podría materializar un esquema con impacto estructural en la región. No está definido aún el monto final de la inversión: dependerá de si el proyecto se concentra en una planta frigorífica o incluye compra de campos y estructuras productivas completas.

El gobierno provincial apuesta también a incentivos legales y fiscales como ventaja competitiva. Valdés mencionó impuestos bajos, leyes de promoción industrial y mecanismos de protección jurídica para inversores como elementos para atraer capital. Estos marcos buscan reducir la incertidumbre y favorecer la planificación de inversiones a mediano y largo plazo, especialmente en un rubro que requiere plazos extendidos para consolidar recría, engorde y comercialización.

En síntesis, Corrientes busca transformar su capacidad productiva en mayor industrialización y agregado de valor mediante la instalación de infraestructura frigorífica y de engorde que evite la salida de ganado hacia otras provincias. Las negociaciones con Juramento representan una posible vía para concretar esa ambición, apoyada en la capacidad productiva provincial, incentivos públicos y mejoras logísticas. El éxito de la iniciativa dependerá de cómo se configure el proyecto final, del compromiso de inversión del grupo privado y de la coordinación entre el sector público y privado para resolver desafíos de infraestructura, alimentación y transporte que permitan consolidar el ciclo completo de la carne en Corrientes.

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