Arancel de Trump excluye carne y sector celebra conservar ventaja exportadora hacia Estados Unidos

El producto seguirá exceptuado de los gravámenes anunciados; se preserva el acceso preferencial a un mercado que se convirtió en uno de los principales destinos de exportación tras la ampliación de la cuota a 100.000 toneladas

La exclusión de la carne vacuna argentina del paquete de aranceles adicionales anunciado recientemente por Estados Unidos puso un freno a la incertidumbre que generó la nueva ofensiva comercial impulsada por la administración de Donald Trump. Esta decisión mantiene las condiciones de acceso preferencial que Argentina logró en el marco del acuerdo bilateral, una señal clave para productores, frigoríficos y exportadores que dependen del mercado norteamericano.

A diferencia de otros productos que quedaron alcanzados por las nuevas medidas, la carne argentina seguirá dentro de las excepciones que no reciben el gravamen extra derivado de la investigación 301, por lo que las exportaciones que ingresen dentro del cupo continuarán pagando un arancel fijo cercano a USD 44 por tonelada. Las ventas por fuera de ese cupo, en tanto, seguirán tributando el arancel de Nación Más Favorecida, del 26,4 %, según la versión oficial y fuentes del sector.

El efecto de esta neutralidad fue inmediato en el volumen exportado: según el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), entre enero y junio de este año se enviaron a Estados Unidos 55.506 toneladas, casi el triple de las 19.443 toneladas exportadas en el mismo periodo de 2025. Esa dinámica convierte al mercado estadounidense en un destino de creciente relevancia para la cadena vacuna local, con un flujo que se aceleró en pocos meses.

Solo en junio, Estados Unidos se ubicó como el segundo destino de la carne argentina, detrás de China, con alrededor de 12.400 toneladas entre productos refrigerados y congelados, de acuerdo con el mismo informe. El consumo local en ese país se mantiene sólido, cercano a 27 kilos por habitante, y pese a subas cercanas al 15 % en los precios al consumo durante el último año, la demanda se mantuvo firme.

Qué cambió y por qué importa

El cambio más relevante para la industria fue la ampliación de la cuota con acceso preferencial desde 20.000 a 100.000 toneladas, un resultado directo del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocas firmado en febrero entre Argentina y Estados Unidos. Esa expansión incluyó la incorporación de un cupo adicional de 80.000 toneladas para 2026 y otorga previsibilidad a los exportadores frente a la volatilidad comercial internacional.

El acuerdo bilateral no se limitó solo a la carne: también prevé la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos con el objetivo de ampliar el comercio y promover inversiones entre ambos países. La Cancillería estimó que estas medidas podrían recuperar exportaciones por más de US$ 1.000 millones, mientras que la ampliación de la cuota de carne podría significar ingresos adicionales cercanos a US$ 800 millones para la cadena cárnica.

Impacto en la ganadería y los frigoríficos

Analistas del sector consideran que la exclusión de la carne de los nuevos aranceles confirma la dependencia de Estados Unidos de las importaciones para abastecer su mercado interno, y la oportunidad para proveedores como Argentina. El consultor Víctor Tollli destacó que Estados Unidos pasó de importar históricamente entre 1,2 y 1,3 millones de toneladas a proyectar un volumen que podría acercarse a los 3 millones de toneladas este año, impulsado por la demanda sostenida.

La presencia argentina en EE. UU. también creció en términos relativos: hoy la participación del país en las exportaciones hacia ese destino ronda el 25 % del total, cuando el año pasado representaba apenas el 8 o 9 %. Para los frigoríficos, mantener y ampliar esa cuota significa garantizar plantas en funcionamiento, sostener empleo en regiones productoras y amortiguar la presión sobre los precios internos.

Perspectivas y riesgos

Si bien el gobierno argentino celebra la confirmación del acceso preferencial, el carácter de algunas decisiones aún está sujeto a definiciones y constancias administrativas, por lo que la confirmación final de las 100.000 toneladas como piso permanente para 2027 depende de los avances de la implementación. Fuentes del sector advierten que el escenario internacional sigue siendo volátil: medidas proteccionistas en otros capítulos comerciales o variaciones en la demanda global pueden alterar la trayectoria de las ventas exteriores.

En el frente doméstico, la expectativa es que la ampliación del cupo y la eliminación de aranceles a múltiples productos atraiga inversión y permita un salto de escala exportador, pero también exige ajustes de logística y mayor capacidad de faena y frío. Para los productores, la confirmación del mercado estadounidense es una oportunidad para planificar ciclos productivos más largos y mejorar el valor agregado, aunque dependerá de la coordinación entre el sector privado y la política pública.

En definitiva, la exclusión de la carne argentina del nuevo paquete arancelario estadounidense ratifica la importancia estratégica del país como proveedor y refuerza una ventana de crecimiento para la cadena vacuna. Esa oportunidad, sin embargo, llega con la necesidad de consolidar infraestructura, sostener la competitividad y administrar los riesgos externos para convertir el impulso coyuntural en un avance sostenible para el sector.

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