Hereford en machos y Angus en hembras consagran campeones en jornada de alto nivel genético

La cabaña San Maron obtuvo el Gran Campeón Macho Hereford y La Rubeta conquistó el Gran Campeón Hembra Angus; los jurados destacaron la calidad de los ejemplares y el gran presente que atraviesan ambas razas

Palermo consagra a los grandes campeones: Hereford macho y La Rubeta en lo más alto

La 138.a Exposición Rural de Palermo volvió a ser el epicentro de la genética y el negocio de la ganadería argentina, con jornadas de juzgamiento repletas de público y productores. El momento culminante llegó con la consagración del Gran Campeón Macho Hereford, que despertó el interés de cabañeros y operadores de remate por su potencial reproductivo.

El ejemplar distinguido como Gran Campeón Macho correspondió al box 994 y fue presentado por la cabaña San Mateo, en una decisión que marcó la calidad de la pista. El juez a cargo destacó características de tipo y funcionalidad que lo posicionan como posible padre futuro de la raza.

El Reservado Gran Campeón Macho quedó en el box 965, de la Sucesión de Ángel Jaca, mientras que el Tercer Mejor Macho fue el box 954, de Las Traqueñas. En hembras, la máxima quedó para el box 436, presentado por la cabaña La Rubeta, que se impuso por feminidad y equilibrio.

Cómo se eligió al Gran Campeón

Tras largas horas de análisis y comparación entre los mejores reproductores, el juez Carlos Cuomo selccionó al ganador por una combinación de tipo, estructura y funcionalidad que lo hacen muy útil para la ganadería. Entre los atributos que ponderó estuvieron el volumen, la anchura, la buena marcha y la coloración, rasgos que favorecen su desempeño en los rodeos comerciales.

El animal ganador tiene dos años y medio y pesa 1.100 kilos, según precisó el jurado al explicar la elección y confirmar que el ejemplar volverá a su cabaña. Esa combinación de edad, peso y morfología fue la que inclinó la balanza en una pista donde prácticamente no se le hallaron defectos.

El resultado desató la emoción del equipo de la cabaña ganadora y el reconocimiento del asesor genético del establecimiento, que valoró la calidad del torso, la musculatura y las buenas características reproductivas. Para la cabaña, la consagración representa no solo un reconocimiento sino también una ventana para la comercialización de su genética en remates y acuerdos de servicio.

Heiferas y la mirada sobre la genética

En la pista contigua, el juez Néstor Chiavalli evaluó a las mejores hembras y señaló que la muestra exhibió uniformidad y calidad, elementos clave para la mejora genética. Chiavalli subrayó que el desafío es trasladar ese nivel mostrado en Palermo a los rodeos comerciales, donde la genética se materializa en valor de mercado.

El jurado destacó además la utilidad de ejemplares como los presentados para la ganadería argenta, tanto por su aporte al mejoramiento de la calidad de carne como por su efecto en la cadena productiva. Esa vinculación entre pista y rodeo comercial es, según los especialistas, la que termina determinando los precios en remates y la demanda por genética superior.

Impacto comercial y proyección para los ejemplares

La entrega de la cinta mayor contó con la presencia del ámbito político y gremial, con funcionarios y directivos que remarcaron la importancia de Palermo como termómetro del sector. Este tipo de muestras impulsa inversiones en instalaciones, maquinaria, producción de pasto y, fundamentalmente, en genética, insumos clave para aumentar la competitividad del rodeo.

Para los criadores, la consagración representa una oportunidad concreta: el ejemplar ganador retornará a la cabaña y será parte de programas de reproducción y, eventualmente, de ventas de semen o donaciones de embriones. La cabaña La Rubeta vivió la consagración de su hembra con especial emoción y confirmó que evaluará distintas alternativas comerciales para su genética.

Productores y referentes del sector coincidieron en que la muestra exhibió una alta calidad y que esa calidad tiene efectos directos en la cadena, desde los feedlots hasta el plato del consumidor. La lectura general es que buena genética y confianza en los estímulos comerciales son la base para que la ganadería siga agregando valor y alcance mejores precios en el mercado.

Palermo volvió a presentar la pista como un espacio donde la tradición se cruza con la innovación genética y la dinámica del negocio, y los ganadores de esta edición refuerzan esa ecuación. Para productores y técnicos, los campeones son ahora referentes prácticos para replicar en sus rodeos las características que el mercado remunera.

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