Jornada final y Gran Campeón en la Exposición Rural de Palermo
La última jornada de juzgamientos en la Exposición Rural de Palermo concentró a criadores, cabañas y público en una pista central colmada de expectativa y conversaciones técnicas sobre genética y mercado. La ceremonia culminó con la designación del Gran Campeón Macho, un ejemplar que resumió la búsqueda por calidad racial, peso y conformación que define la muestra.
El jurado, encabezado por Néstor Chiavavalli, fundamentó cada decisión con explicaciones precisas que el público siguió atentamente, lo que transformó la pista en una clase pública sobre atributos buscados en bovinos de pedigrí. La presencia de autoridades de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y referentes del sector reforzó la magnitud del premio y la lectura técnica de las selecciones.
El Gran Campeón Macho fue consignado en el box 176 y pertenece a la cabaña Don José, propiedad de José Maximiliano Mammoliti; el ejemplar, llamado Rip, llegó desde La Dulce (Necochea) y fue identificado por el equipo de la cabaña como un ejemplar de gran peso, amplitud de caja torácica y movimiento suelto. Al recibir la tradicional cucarda, el equipo se abrazó y celebró un objetivo largamente buscado, en un gesto que mostró la dimensión humana detrás del resultado técnico.
El reservado Gran Campeón correspondió al box 192, mientras que el Tercero Mejor Macho salió del box 166, resultados que según los jueces diferenciaron ejemplares por detalles finos y por la coherencia productiva que hoy exige el mercado. La definición de estos premios tiene impacto directo en el valor de mercado de los reproductores y en la estrategia de venta y selección de las cabañas durante los próximos meses.
Evaluación técnica y mensajes para la cadena ganadera
Chiavavalli destacó la conjunción entre funcionalidad y tipo racial como ejes de su elección, subrayando que los animales premiados demostraron capacidad para producir carne con eficiencia y aptitud para ferias y rodeos comerciales. Ese énfasis técnico es clave para entender por qué una selección en Palermo influye más allá de la muestra: orienta tendencias genéticas, demandas de reproductores y decisiones de inversión en los establecimientos.
En el caso del Gran Campeón, el pedigrí y la evolución del ejemplar fueron factores ponderados; según el equipo, Rip había sido Reservado Gran Campeón Ternero en ediciones anteriores y mostró una progresión sostenida en desarrollo y aptitud. Para los criadores, esa trayectoria confirma la importancia de la selección por evolución y no solo por estado fenotípico puntual al momento de la jueza.
El presidente de la SRA, Nicolás Pino, entregó la cucarda al criador y remarcó la relevancia del encuentro para la visibilidad del sector y la promoción de cadenas de valor. La ceremonia y la concurrencia de delegaciones y dirigentes muestran que Palermo continúa siendo un termómetro de la realidad ganadera y una vidriera para la genética argentina.
Además del eje técnico, la exposición dejó mensajes sobre el mercado: los dirigentes y referentes coincidieron en que la demanda de reproductores y la actividad comercial muestran señales de recuperación, con expectativas de buen comportamiento hacia fin de año y en la próxima Exposición de Primavera. Ese optimismo se basa en los resultados de ventas y en la calidad de los ejemplares presentados, que según los jueces se mostraron “muy parejos y con alto nivel”.
Raza criolla
En la pista contigua se definieron los campeones de caballos criollos, que también aportaron emoción y tradición a la muestra, con ejemplares que compitieron por atributos de funcionalidad, marcha y tipo. La evaluación exigente coronó como Gran Campeón al ejemplar del box 1677, de la cabaña La Esperanza a cargo de Felipe Juan Balleste, que llegó desde Yutuyaco.
El reservado Gran Campeón correspondió al box 1663 y el Tercero Mejor Macho al box 1672, ambos ejemplares destacados por su uniformidad y aptitud funcional, según el presidente de la Asociación Criadores de Caballos Criollos. Los dirigentes señalaron que la calidad de los ejemplares es creciente y que la participación mostró que Palermo compite hoy entre las muestras con mayor exigencia y calibraje de los últimos años.
Claudio Dowdall, referente de la disciplina, subrayó que la genética y la selección han elevado el nivel y que la edición completó la ocupación de los 150 boxes disponibles en el pabellón, un dato que evidencia el compromiso de las cabañas con la actividad. Esa plena ocupación y la calidad de los campeones reafirman a Palermo como un espacio clave para la difusión de genética bovina y equina de excelencia.
En síntesis, la jornada final dejó un mensaje claro para la cadena: la calidad genética y la coherencia productiva son moneda corriente en las pistas, y las muestras de Palermo siguen siendo el escenario donde esas variables se valorizan y traducen en oportunidades comerciales. Para criadores y compradores, el valor de un campeón en Palermo trasciende la cucarda y se proyecta en decisiones de lotes, remates y planes de mejora genética.



