Desesperación de empleados de una empresa láctea que no cobran desde hace seis meses

Las plantas de Totoras, Lehmann y Suardi permanecen inactivas desde diciembre; unos 700 trabajadores no perciben salarios desde entonces y los reclamos sindicales y de productores se intensifican mientras se evalúan pasos judiciales para determinar si hubo vaciamiento empresarial.

SANTA FE — A seis meses del inicio de la crisis laboral y productiva, Lácteos Verónica atraviesa una etapa de incertidumbre que compromete a tres localidades de la provincia de Santa Fe. Las plantas de Totoras, Lehmann y Suardi permanecen inactivas desde diciembre; unos 700 trabajadores no perciben salarios desde entonces y los reclamos sindicales y de productores se intensifican mientras se evalúan pasos judiciales para determinar si hubo vaciamiento empresarial.

La empresa, fundada en 1923 y durante décadas uno de los actores importantes de la industria láctea argentina, dejó de procesar en sus mejores momentos más de un millón de litros diarios. Antes de la paralización, la producción había caído desde alrededor de 700.000 litros por día en sus picos a menos de 200.000 litros. En el quinquenio reciente, entre enero de 2020 y abril de 2025, las ventas al exterior de la firma alcanzaron más de US$102 millones, según registros de comercio exterior disponibles públicamente. En la actualidad la planta de Suardi, la de mayor impacto local, está inactiva y la familia propietaria, los Espiñeira, no ha definido el futuro operativo de la empresa.

Desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra), sede Rafaela, el responsable local Domingo Possetto describió la situación como de “desesperación”: “No perciben ningún dinero, siguen aguardando una resolución al conflicto pero esto no sucede. Lo peor es que, fuera de Verónica, tampoco hay trabajo para nadie”, declaró al ser consultado por medios locales. El sindicato sostiene que la falta de actividad no sólo dejó sin salarios a los operarios, sino que afectó a toda la cadena: transportistas, proveedores y tamberos.

Reuniones institucionales, denuncias y el reclamo por transparencia financiera

En las últimas semanas se multiplicaron los contactos entre autoridades provinciales, legisladores, intendentes y representantes de los productores y trabajadores. El ministro de Trabajo de Santa Fe, Roald Báscolo, y el secretario de Lechería, Carlos De Lorenzi, participaron de mesas de trabajo junto a senadores provinciales —entre ellos Felipe Michlig (San Cristóbal) y Alcides Calvo (Castellanos)— y a más de 30 referentes locales. Las reuniones apuntaron a coordinar medidas de contención social y evaluar las vías judiciales posibles frente a la paralización.

Los asistentes acordaron solicitar acceso a la información financiera de la compañía y analizar la presentación de acciones penales y civiles para investigar un eventual vaciamiento. En particular, pidieron que se investiguen traspasos de activos y movimientos financieros que permitan determinar si hubo maniobras que comprometan la continuidad de la actividad y los derechos laborales de los trabajadores. Entre los reclamos palpables figura la deuda que la empresa mantiene con productores y transportistas: según intendentes locales, la cifra que se debe a tamberos de la región ronda los 900 millones de pesos y los montos adeudados a transportistas equivaldrían, estiman, al valor de la planta de Suardi.

Las denuncias por vaciamiento y el pedido de información responden a dos necesidades: primero, buscar mecanismos legales para asegurar el pago de salarios y deudas pendientes; segundo, proteger los activos de la empresa para posibilitar una futura reactivación —sea por venta, concurso de acreedores o intervención—. En ese sentido, especialistas en derecho comercial señalan que las investigaciones pueden combinar instancias administrativas —como pedidos de intervención o inspección— y causas penales por presunta defraudación contra acreedores y trabajadores, aunque esas acciones requieren pruebas contables y peritajes que suelen tardar semanas o meses.

Vías judiciales y herramientas legales en el escenario de una láctea paralizada

En conflictos empresariales de esta naturaleza suelen activarse tres caminos principales: 1) la vía concursal (concurso preventivo o quiebra) para ordenar el pago a acreedores y evaluar la continuidad de la empresa; 2) denuncias penales por presunto vaciamiento, fraude o administración fraudulenta que busquen responsabilidades penales y, eventualmente, el embargo de bienes; y 3) medidas administrativas o intervenciones provinciales para preservar el empleo y la cadena productiva local. Las acciones específicas dependerán de las pruebas que los acreedores y el Estado puedan reunir sobre movimientos patrimoniales, cesiones de activos o transferencias sospechosas.

Fuentes sindicales y representantes de productores remarcaban la necesidad de acceso irrestricto a los libros contables y a la documentación bancaria para avanzar en cualquier denuncia. En paralelo, las cámaras empresarias del sector suelen intervenir como veedores o para ofrecer soluciones de recomposición productiva, aunque en este caso no hay confirmación pública de ofertas de compra concretas hacia Lácteos Verónica.

Impactos regionales y expectativas de los trabajadores

El cierre de plantas y la mora salarial tienen efectos inmediatos en ciudades pequeñas. Suardi, con unos 7.000 habitantes y una planta en el corazón de su economía local, registra la ausencia de operarios en la línea de producción y el freno de actividades conexas como transporte, mantenimiento y logística. En Lehmann y Totoras el panorama es similar: comercios han sentido la retracción del consumo y las familias de empleados experimentan presión financiera.

Con el objetivo de visibilizar la situación y presionar por respuestas, los trabajadores anunciaron una nueva movilización para el viernes 5, con marcha hacia la delegación de la Secretaría de Trabajo provincial en Rafaela. A la protesta se sumarán empleados, familiares, vecinos y comerciantes locales. Las movilizaciones buscan no solo reclamar salarios adeudados, sino también pedir transparencia en la información societaria y que el Estado coordine medidas concretas para garantizar el cobro de los derechos laborales y el pago a proveedores.

Contexto sectorial: caída de producción y estrés financiero en la cadena láctea

La crisis de Lácteos Verónica se inserta en un contexto más amplio de tensión en la cadena láctea argentina. En años recientes, la industria enfrentó fluctuaciones en la producción por condiciones climáticas y costos crecientes de insumos; además, la presión sobre precios internos y la volatilidad de los mercados de exportación tensionaron márgenes y liquidez de empresas medianas y grandes. Para las fábricas con vínculos estrechos con mercados exteriores, la devaluación, los costos logísticos y las barreras arancelarias en destinos pueden agravar problemas financieros ya existentes.

En el caso de Verónica, la reducción de la capacidad de procesamiento —de cientos de miles de litros diarios a un volumen sustancialmente menor antes de detener la actividad— redujo ingresos mientras los costos fijos y las obligaciones con proveedores se mantenían. La combinación produjo una situación de iliquidez que terminó en suspensión de actividades y reclamos multiplicados.

Qué está en juego y qué pueden esperar las comunidades afectadas

Para los trabajadores, la resolución inmediata pasa por el cobro de salarios atrasados y la garantía de continuidad laboral, ya sea por la reapertura de las plantas, la venta ordenada de activos con mantenimiento de puestos de trabajo, o la reubicación asistida por programas públicos y privados. Para los productores tamberos, la deuda pendiente y la interrupción en la compra de leche generan riesgo de pérdidas en la cadena productiva y tensiones financieras que pueden afectar su viabilidad.

El Gobierno provincial, los legisladores y los actores locales coincidieron en la necesidad de actuar con rapidez para preservar empleos y la capacidad productiva. Las alternativas sobre la mesa incluyen: la búsqueda de potenciales compradores o inversores interesados en reactivar las plantas; la tramitación de concursos preventivos que ordenen pagos a acreedores y abran la posibilidad de reestructurar la empresa; y la profundización de investigaciones judiciales para determinar responsabilidades por eventuales maniobras societarias.

Mientras tanto, los trabajadores organizan medidas de visibilización y el sindicato Atilra exige acceso a la documentación que permita esclarecer la situación patrimonial. La incertidumbre continúa y las próximas semanas serán clave para definir si la empresa retoma la actividad, si se materializa una oferta de compra o si las vías judiciales concretan medidas de protección patrimonial y laboral.

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