Calibración entre INTA y la Universidad de Florida para acelerar la mejora de la soja
Investigadores del INTA y del Centro de Transformación de Cultivos de la Universidad de Florida acordaron avanzar en la calibración de modelos que integren genética, clima y manejo para la soja. La coordinación busca traducir los ensayos de la Red de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso) en recomendaciones prácticas para productores de la región.
La comitiva argentina estuvo liderada por Cristian Vissani y Marcos Murgio, investigadores de las estaciones experimentales de Marcos Juárez y Manfredi, respectivamente, quienes visitaron los laboratorios y las plataformas de modelado en Estados Unidos. En el encuentro se combinaron herramientas de mejoramiento genético, edición génica e inteligencia artificial para acelerar el desarrollo y la evaluación de nuevas variedades.
Calibración y herramientas
El equipo de la Universidad de Florida, encabezado por Carlos Messina, trabaja junto a los investigadores Ignacio Hisse, Gustavo Visentini y Juan Sebastián Panelo en la integración de datos experimentales y modelos de cultivo. Uno de los objetivos centrales es estimar la ganancia genética, redefinir los megaambientes productivos y analizar la relación entre rendimiento, contenido de aceite y proteína de los cultivares.
La investigación avanza sobre la interfaz GEM, desarrollada por la Universidad de Florida, que permite simular respuestas de cultivares ante distintos escenarios climáticos y de manejo. Con la calibración y validación mediante datos históricos de la Recso, los modelos buscan ofrecer predicciones más confiables sobre rendimientos y riesgos en cada ambiente.
Para los investigadores, aprovechar la riqueza de los ensayos multiambiente es clave para brindar información útil al productor y al asesor técnico. Según Murgio, la intención es “reducir la brecha entre los rendimientos reales y el potencial productivo”, con herramientas que orienten la elección de fechas de siembra, grupos de madurez y cultivares.
Impacto para productores y decisiones de manejo
El proyecto contempla ampliar la plataforma digital interactiva de la Recso para integrar resultados de simulación y permitir consultas adaptadas a cada localidad y campaña. La propuesta es que productores y asesores puedan acceder a orientaciones de manejo ajustadas al ambiente, que consideren tanto el rendimiento esperado como su variabilidad entre años.
En la práctica, esto significa recomendaciones más precisas sobre fechas de siembra, selección de grupos de madurez y manejo para minimizar riesgos climáticos que afectan la soja. Esa información pretende transformar datos experimentales en decisiones concretas en el lote, reduciendo incertidumbre en las campañas.
Alcance regional y articulación institucional
La Recso es uno de los principales sistemas de evaluación comparativa de variedades comerciales de soja en Argentina; fue creada en 1980 en la EEA Marcos Juárez y desde 2004 opera en convenio con la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). Su fortaleza radica en generar resultados comparativos en múltiples ambientes que permiten identificar qué materiales expresan mejor la ganancia genética disponible.
Desde comienzos de 2026 se anunció la expansión del modelo mediante el proyecto Recso-Américas, cofinanciado por Fontagro y ejecutado por INTA junto a Agrosavia, INIA Uruguay, INIA Perú y IPTA Paraguay. Como socios también participan ASA, Inase Uruguay, Corteva Agriscience y la Universidad de Florida, lo que refuerza la articulación público-privada regional.
Eugenia Saini, secretaria ejecutiva de Fontagro, destacó que articular capacidades de América Latina con centros de excelencia internacionales permite complementar conocimiento, infraestructura y talento. Esa articulación es un factor clave para que los avances en modelado y genética se traduzcan en beneficios concretos para los sistemas productivos.
Qué cambia en el campo
La combinación de ensayos de la Recso, modelos calibrados y una plataforma digital ampliada podría significar una mejor orientación para elegir variedades y prácticas según cada ambiente. En términos prácticos, el principal cambio esperado es una reducción en la variabilidad de resultados entre campañas y una optimización del potencial productivo disponible.
Los beneficios potenciales abarcan desde una mejor elección de semilla hasta la reducción del riesgo climático mediante manejo adaptativo, aunque la magnitud del impacto dependerá de la adopción y el acompañamiento técnico. Para que las herramientas rindan, será necesario fortalecer la extensión rural y la capacitación de asesores y productores en el uso de modelos y plataformas digitales.
Próximos pasos y expectativas
En las próximas etapas, el equipo continuará la calibración y validación de los modelos con datos históricos y nuevos ensayos, y avanzará en integrar los resultados a la plataforma interactiva de la Recso. La meta es ofrecer a cinco países orientaciones de manejo que combinen evidencia experimental, modelado y criterios agronómicos.
Si el proyecto logra consolidar recomendaciones ajustadas a cada ambiente, los productores de la región podrán tomar decisiones más informadas frente a la creciente variabilidad climática y las exigencias del mercado. El trabajo conjunto entre organizaciones públicas, universidades y la industria promete acelerar la transferencia de innovación hacia el campo y contribuir a cerrar la brecha productiva.



