Reunión entre el sector privado y el Estado para acelerar el recambio varietal, fortalecer el uso de semilla fiscalizada y mejorar la competitividad exportadora.
La cadena semillera de legumbres volvió a encender una señal de alerta sobre uno de los principales cuellos de botella que enfrenta el sector. Un atraso genético estimado en al menos 20 años limita la productividad, desalienta inversiones y condiciona la capacidad de la Argentina para consolidarse como proveedor competitivo en los mercados internacionales.
Ese diagnóstico fue compartido durante una reunión realizada el jueves 14 de enero, que reunió a los principales actores de la cadena de valor. Participaron representantes de la Cámara de Legumbres de la República Argentina, la Asociación de Semilleros Argentinos, junto a autoridades del Instituto Nacional de Semillas y de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
El punto de partida del debate fue claro: la falta de inversión sostenida en mejoramiento genético, sumada al bajo nivel de uso de semilla fiscalizada, dejó a la cadena semillera de legumbres rezagada frente a otros cultivos extensivos. Esa brecha tecnológica impacta de manera directa en los rendimientos, la estabilidad productiva y la calidad del producto final.
En un escenario marcado por mayor variabilidad climática, nuevas presiones sanitarias y mercados que exigen trazabilidad y homogeneidad, el recambio varietal aparece como una condición indispensable. Sin genética moderna, los productores enfrentan mayores riesgos y menores márgenes, mientras que el país pierde oportunidades comerciales.
Durante el encuentro se remarcó la necesidad de avanzar hacia un recambio varietal progresivo, enmarcado en el cumplimiento de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas Nº 20.247. Desde el sector privado subrayaron que el respeto por la propiedad intelectual de los obtentores resulta clave para atraer inversiones en investigación y desarrollo, un proceso que requiere previsibilidad y reglas claras.
En ese contexto, el INASE manifestó su decisión de acompañar a la industria mediante un proceso de regularización y agilización de los registros, con el objetivo de acelerar la inscripción de nuevos cultivares. La incorporación de materiales genéticos más modernos permitiría mejorar el rendimiento nacional y dotar a los cultivos de legumbres de mayor tolerancia frente a factores de estrés biótico y abiótico.
La discusión también puso el foco en la necesidad de fortalecer los mecanismos de fiscalización y control del comercio de semillas. Sin un mercado ordenado y transparente, coincidieron los participantes, resulta imposible generar un entorno atractivo para la inversión, especialmente en una cadena donde los retornos son de mediano y largo plazo.
El uso de semilla fiscalizada en cultivos como arveja y garbanzo fue señalado como un eje central para profesionalizar la producción. Este tipo de semilla garantiza estándares estrictos de calidad genética, sanidad y legalidad, y se traduce en mejores resultados a campo, mayor previsibilidad productiva y una señal clara para quienes apuestan al desarrollo de nuevas variedades.
Desde la cadena destacaron que mejorar la base genética no solo impacta en la rentabilidad del productor, sino también en la calidad del producto que llega a los mercados externos. En un contexto global donde crece la demanda de proteínas vegetales, la Argentina cuenta con una oportunidad concreta para fortalecer su posicionamiento, siempre que logre cerrar la brecha tecnológica.
La reunión dejó un mensaje coincidente entre el sector público y privado. El potencial de la cadena de legumbres existe, pero requiere decisiones concretas para salir del estancamiento, ordenar el mercado semillero y generar las condiciones necesarias para que la inversión vuelva a jugar un rol protagónico.
El desafío, a partir de ahora, será transformar ese consenso en acciones sostenidas que permitan recuperar competitividad, mejorar la productividad y consolidar una cadena de legumbres más moderna, rentable y alineada con las exigencias del comercio internacional.


