En el Congreso Aapresid 2026, referentes de peso anticiparon las novedades que aguardan al trigo, soja, maíz y girasol, con la mirada puesta en la promesa de mayores rindes y los desarrollos que discute el sector.
Las últimas tendencias en manejo de cultivos y nuevas tecnologías agronómicas no escaparon a la agenda de la última edición del Congreso Aapresid 2026, con la fuerza de Expoagro, donde especialistas del sector repasaron los principales desafíos y las “puntas de lanza” agronómicas dentro de los principales cultivos.
El experto en cereales e investigador de FAUBA, Daniel Miralles, tuvo a su cargo el repaso de la agenda que se viene para el trigo, discutida recientemente en el Congreso Internacional de Trigo realizado en Bologna, Italia. Uno de los puntos más destacados fue el debate por los trigos híbridos, que en Argentina tuvieron presencia entre las décadas de 1980 y 1990.
“Tuvimos cuatro híbridos comercializados pero eran muy costosos. En esa época no era barato hacer la androesterilidad. Ahora seguramente serán más económicos y de eso dependerá su adopción en el país”, señaló Miralles, en el marco del panel “Antes de que sea tendencia: ¿Qué desafíos anticipamos para el trigo y cómo lo transformamos en genética adaptada?”.

Entre sus ventajas destacó su mayor expresión de vigor híbrido, su profundización de raíces, su capacidad de macollaje y mayor potencial. Sin embargo, reconoció que como desventaja “el productor no puede guardar semilla y debe sembrar todos los años”, lo mismo que ocurre con otros híbridos.
Otro punto abordado por el especialista fue la edición génica, hoy aceptada en Europa – a diferencia de la transgénesis -. Miralles explicó que si bien no se tiene identificado el gen puntual que define el rendimiento, el bajo costo de genotipar material de trigo permitió que “esté totalmente secuenciado su genoma”, lo que sirvió, a su vez, para conocer otros genes clave como el de la supervivencia floral, el de número de granos y el fenológico.
El investigador cerró su exposición mencionando a los trigos BNI, cuya novedad es tener inserto “un gen de centeno salvaje que le permite tomar nitrógeno del suelo lentamente a lo largo de todo el ciclo”. “Es como una urea de liberación lenta, pero metida en el cultivo”, ilustró Miralles.

La promesa de mayores rindes
El maíz, la soja y el girasol tuvieron su lugar protagónico en el panel “Brechas de rendimiento en cultivos de verano”, a cargo de los especialistas Octavio Caviglia, del Conicet, y Diego Rotili, de la UNLPam.
Caviglia fue el encargado de analizar el escenario actual del maíz, cultivo que actualmente mantiene una brecha “que ronda el 45% a 48%” en el país.
“Las principales causas son la nutrición, porque hay un deterioro muy grande en la calidad fisicoquímica del suelo; la sanidad y protección del cultivo, y la combinación de elección de la fecha de siembra, del híbrido y de la densidad”, explicó. En este marco indicó que “la elección del genotipo a usar es importante porque el ambiente en Argentina es, muchas veces, poco predecible”.
“No es lo mismo elegir una genética que genere una espiga muy poco flexible – que no pueda responder con mayor desarrollo de granos ante mejoras del ambiente -, que una genética que pueda responder con una segunda espiga -o una más flexible- o incluso con granos más pesados”, sostuvo Caviglia.
Sobre el impacto de estas elecciones en la estructura del negocio, afirmó que muchas son “de costo cero”. “El híbrido puede tener un precio distinto, pero la elección de una u otra fecha de siembra, o la densidad, cuestan lo mismo. Y son decisiones que tienen mucho impacto en el cierre de brechas”, concluyó.

Por su parte, Rotili retomó la cuestión de las prácticas de manejo y aseguró que “muchas de ellas, como el efecto rotación, el efecto antecesor o la salud del suelo, son sub exploradas” y afectan tanto a la brecha como al potencial.
“Eso ha sido muy poco estudiado y por lo tanto son cosas que no sabemos, pero seguramente tengan una injerencia fuerte”, sostuvo el investigador.
Para el caso de la soja, indicó, “la fecha de siembra es el principal factor determinante de brechas en todo el país”. Frente a eso, factores como “la rotación, la protección y la nutrición deben ser tenidos en cuenta”, especialmente “en el largo plazo”.
En girasol, en cambio, aseguró que “los mayores determinantes de rendimiento parecen ser el efecto antecesor, la fecha de siembra y la nutrición”.



