El Niño se encamina a ser muy fuerte: por qué la Argentina gana tiempo, pero no puede bajar la guardia

La OMM prevé una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno continúe hasta febrero de 2027. Mauricio Saldívar explica los riesgos locales.

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El Niño ya está instalado y seguirá ganando intensidad durante los próximos meses. La Organización Meteorológica Mundial estima una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027 y anticipa que alcanzará una categoría muy fuerte hacia finales de este año.

La señal es excepcionalmente categórica y ofrece una ventaja que no siempre existe frente a los eventos extremos: tiempo para prepararse. Mauricio Saldívar, meteorólogo y consultor en gestión del riesgo, advirtió en Palabra de Campo que esa anticipación debe traducirse en medidas concretas para ciudades, productores y sistemas de emergencia.

Océanos más cálidos, impactos amplificados

El Niño surge de la interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical. Las temperaturas excepcionalmente elevadas del mar alimentan el fenómeno y modifican patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.

Los océanos absorben cerca del 90% del exceso de calor generado por el desequilibrio energético asociado al cambio climático. Para Saldívar, ese fondo más cálido amplifica la incertidumbre y puede potenciar efectos que la ciencia todavía intenta dimensionar.

La OMM advierte riesgos de inundaciones, sequías y calor extremo. No todos ocurrirán en los mismos lugares: mientras parte de Argentina y el sur de Brasil pueden recibir lluvias superiores a lo normal, Australia, Sudáfrica y zonas del centro brasileño suelen enfrentar condiciones más secas.

Argentina: atención sobre las cuencas

En el país, las áreas costeras del Paraná y el Uruguay concentran una preocupación particular. Una combinación de lluvias locales y aportes aguas arriba puede afectar ciudades, islas, caminos rurales y establecimientos ganaderos.

Saldívar recordó que conviene retirar animales con anticipación de zonas bajas y revisar planes de evacuación, reservas forrajeras y accesos alternativos. Esperar a que el agua ingrese reduce el margen de maniobra y encarece cualquier operativo.

El meteorólogo también introdujo una distinción importante: El Niño no explica todas las inundaciones. Los desastres de La Plata en 2013, Santa Fe en 2003 y Bahía Blanca en 2025 ocurrieron bajo otras configuraciones climáticas. La amenaza puede ser natural, pero el riesgo depende además de infraestructura, ocupación territorial y capacidad de respuesta.

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Una campaña con oportunidades y peligros

Para la producción agrícola, una mayor disponibilidad hídrica puede mejorar rindes después de campañas condicionadas por déficits. Al mismo tiempo, excesos de agua pueden impedir la siembra, cortar caminos, complicar aplicaciones y demorar la cosecha.

El mensaje central no es que toda la Argentina sufrirá inundaciones, sino que un evento muy fuerte aumenta la probabilidad de anomalías y exige decisiones ajustadas a cada región. El pronóstico no elimina la incertidumbre, pero ofrece una ventana para reducir daños antes de que llegue el momento crítico.

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