Después de meses de negociaciones, el Senado comenzó a mover un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles. El proyecto busca reemplazar un esquema que la industria considera insuficiente, introducir mayor competencia y crear condiciones para inversiones que excedan el mercado tradicional de biodiésel y bioetanol.
Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), aseguró en Palabra de Campo que el texto acordado es “ampliamente superador” al régimen vigente, aun cuando cada sector mantiene diferencias sobre algunos puntos.
Una transición para las pymes hasta 2036
El proyecto incorpora una gradualidad de diez años para que las pequeñas y medianas plantas se adapten a un sistema más competitivo. El corte obligatorio de biodiésel vigente parte del 7,5%, y la discusión gira sobre cómo distribuir ese mercado durante la transición sin excluir a los actores de menor escala.
Para Zubizarreta, el objetivo debe ser reducir costos, elevar eficiencia y permitir que todas las empresas “se pongan en carrera”. El Senado registró en 2026 el expediente S-1035/26, que establece un nuevo marco regulatorio y fue girado a las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda.
Del surtidor a los aviones y los barcos
La oportunidad no se limita al combustible terrestre. El crecimiento del SAF, utilizado por la aviación, y de los combustibles de menor huella para transporte marítimo abre una demanda potencial para carinata, camelina, soja, maíz, caña y otras materias primas.
Brasil ya acumula proyectos en ese segmento. Argentina dispone de producción agrícola, capacidad industrial, aerolíneas, petroleras y puertos, pero necesita reglas que habiliten inversiones y una participación activa en los estándares internacionales que definirán qué materias primas son aceptadas.
Zubizarreta mencionó el interés de compañías como PAE y el papel que pueden jugar YPF y Aerolíneas Argentinas. También destacó la necesidad de que organismos públicos intervengan en las discusiones de la Organización Marítima Internacional.
Un impacto que atraviesa al agro
Más demanda de biocombustibles puede agregar valor a granos y oleaginosas, diversificar destinos y generar inversiones cerca de las zonas productivas. El efecto alcanza a productores, plantas industriales, transportistas y puertos.
El desafío será equilibrar tres objetivos que suelen entrar en tensión: asegurar oferta y precios razonables en el mercado interno, proteger la transición de las pymes y construir una industria capaz de competir globalmente.
El avance legislativo es apenas el primer paso. La definición de cortes, licitaciones, trazabilidad ambiental y reglas de acceso al mercado determinará si el nuevo régimen convierte el potencial en proyectos concretos.



