El especialista Julián Soriano será uno de los oradores centrales del 5o Congreso Federal Ganadero organizado por Rosgan, donde pondrá el foco en cómo aprovechar una oportunidad global inédita para la carne argentina.
Este cambio de escenario en el comercio internacional plantea una posibilidad concreta para que la Argentina se posicione como proveedora de calidad y volumen a mayor valor agregado.
La ventana de oportunidad se abrió cuando la reducción de las exportaciones de carne de muy alta calidad por parte de Estados Unidos dejó un mercado global desabastecido en segmentos premium.
Ese faltante internacional crea un nicho que, según Soriano, los productores argentinos pueden ocupar si ajustan genética, manejo y nutrición.
Hace 6 o 7 años comenzó en el país la discusión sobre el marbling (marmoreo) y desde entonces se observa una creciente demanda externa por cortes con mayor grasa intramuscular.
Soriano remarca que Argentina ya cuenta con genética, clima y alimentos favorables, y que el desafío es alinear el manejo para producir como el mercado internacional lo exige.
Para el consultor, el objetivo es alcanzar marbling sin generar un exceso de grasa de cobertura, porque ambos tejidos adiposos tienen dinámicas distintas y requieren estrategias específicas.
Ese equilibrio, asegura, es alcanzable con un manejo nutricional preciso y un acompañamiento técnico constante.
LOS CAMBIOS EN EL MERCADO DE LAS CARNES
Las preferencias del mercado interno argentino siguen inclinadas hacia animales más pequeños, tiernos y magros, tradicionalmente novillitos de 12 a 14 meses y 330 a 350 kilos de peso de faena.
En contraste, los compradores internacionales de alto valor buscan animales de 20 a 22 meses y entre 550 y 600 kilos, con un alto engrasamiento intramuscular que justifique precios superiores.
Si la industria frigorífica comienza a pagar un plus o diferencial por esa calidad, el productor tendrá un incentivo económico para retener animales y completar ciclos de engorde más largos.
Ese cambio en la señal de precios puede impulsar una transformación productiva que aumente la oferta exportable sin sacrificar el abastecimiento doméstico.
Pero la transición requiere que la cadena mejore aspectos logísticos y de mercado, como la apertura de cupos, el cumplimiento de protocolos sanitarios y la trazabilidad de los animales.
La capacidad del sistema frigorífico y el acceso a mercados con estándares altos serán determinantes para que la oferta argentina capture ese valor adicional.
GENÉTICA Y TECNOLOGÍA PARA MÁS Y MEJOR CARNE
Soriano enfatiza que crecer en peso de faena permite producir más carne con la misma dotación de hacienda, lo que genera un saldo exportable mayor y potencialmente mayores ingresos por tonelada.
La combinación de selección genética y manejo productivo podría incrementar la eficiencia y la remuneración de la actividad ganadera.
Aunque Argentina no utiliza tecnologías como implantes o beta-agonistas que permiten a Estados Unidos alcanzar animales por encima de los 700 kilos con encierres cortos, el país puede llegar a los 600 kilos mediante ajustes en la recría y la nutrición.
Ese camino implica ajustar tiempos de pastoreo, dietas suplementarias y planes de manejo para no comprometer la calidad final del producto.
En cuanto a razas, Soriano señaló que la Wagyu lidera en capacidad de marmoreo, pero que las razas británicas ampliamente difundidas en la Argentina tienen un potencial notable para elevar la calidad.
Una estrategia combinada de selección, cruzas y manejo puede aprovechar lo mejor de cada grupo racial sin perder adaptabilidad al sistema local.
La transformación hacia un modelo orientado a cortes de mayor valor exigirá un cambio estructural en la matriz ganadera y el acompañamiento de profesionales y asesores en cada eslabón de la cadena.
Sin ese soporte técnico y sin incentivos económicos claros, la transición sería más lenta y fragmentada entre establecimientos.
QUÉ DEBE CONSIDERAR EL PRODUCTOR
Para los productores que quieran aprovechar la oportunidad, las claves pasan por revisar la genética del rodeo, planificar la recría y diseñar estrategias nutricionales orientadas al marmoreo.
También será fundamental negociar con frigoríficos que reconozcan y compensen la calidad con un precio diferencial.
Los riesgos no son menores: demanda de capital para engordes más largos, mayor exposición al precio del cereal y la necesidad de mercados estables que paguen la prima por calidad.
Por eso la coordinación entre productores, asesores, frigoríficos y el Estado será decisiva para que la oportunidad se transforme en crecimiento sostenible del sector.
Soriano profundizará estas ideas y presentará estrategias concretas durante su disertación en el Congreso Federal Ganadero, donde también se analizará la evolución de mercados y la eficiencia en conversión.
Toda la información sobre el congreso está disponible en https://congresofederalganadero.com.ar/.


