Luciana Bilbao indica que el trigo nuevo salió de máximos pero sigue relativamente elevado

La evolución del precio dependerá, en gran medida, de las condiciones climáticas en las próximas semanas

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El trigo argentino entra en una etapa decisiva de la campaña 2026/27, con cultivos que en varias regiones muestran un buen desarrollo y empiezan a definir la variable productiva clave: el rendimiento por hectárea. La otra mitad de la ecuación —el precio— ya puede observarse en los mercados y, en muchos casos, comenzar a asegurarse mediante contratos futuros y ventas a término.

El informe de Gestor Max subraya que el ingreso del productor surge de multiplicar cantidad por precio, y que hoy la atención está puesta en ambas variables. El precio disponible en Rosario al 29 de septiembre de 2026 se ubicaba en 228 US$/t, cifra que da señales pero no cuenta toda la historia económica del cultivo.

La cosecha nueva

Para quien tiene trigo en pie, la referencia más práctica es cuánto puede asegurar para la próxima cosecha, y en ese sentido el contrato diciembre 2026 cotizaba cerca de 222 US$/t al cierre de septiembre. Ese contrato arrancó en diciembre de 2025 en 182 US$/t y llegó a un pico de 241 US$/t el 28 de agosto de 2026, lo que muestra la volatilidad intranual que deben gestionar los productores.

Si se compara contra el promedio de los últimos cinco años, el precio actual se encuentra aproximadamente 9 % por debajo, aunque ese promedio está influido por el extraordinario ciclo de 2022. En el período septiembre 2021–septiembre 2026 el trigo disponible promedió 251,3 US$/t, con un máximo de 386 US$/t y un mínimo de 169 US$/t, según la serie analizada por Luciana Bilbao, analista de Gestor Max.

Desde el máximo de fines de agosto la cotización corrigió cerca de 8 % hasta fines de septiembre, pero sigue aproximadamente 40 US$/t por encima del valor de inicio de la serie. El trigo nuevo opera en una zona relativamente elevada respecto de buena parte de su recorrido reciente, resume la analista.

Relación insumo/producto y poder de compra

El valor efectivo de una tonelada de trigo para el productor depende de cuántas toneladas debe entregar para comprar lo que necesita producir, por eso la relación insumo/producto merece atención. Una Hilux doble cabina cuesta hoy alrededor de 141 t de trigo, frente a casi 199 t en noviembre de 2024, una mejora relevante en poder de compra para bienes de capital.

En fertilizantes, las relaciones muestran diferencias según el insumo: para 30 t de fosfato diamónico se requieren aproximadamente 135 t de trigo y para 30 t de fosfato monoamónico unas 136 t de trigo, niveles cercanos a máximos históricos. La urea granulada necesita hoy alrededor de 82 t de trigo para comprar 30 t, cuando en marzo de 2022 llegó a requerirse más de 141 t, reflejando cómo la dinámica de cada insumo afecta la competitividad del cultivo.

El glifosato 54 % también ilustra esa mejora relativa: comprar 20 litros implica actualmente cerca de 0,41 t de trigo, comparado con el máximo de 0,81 t registrado en 2021. El gasoil para 5.000 litros exige ahora alrededor de 31 t de trigo, frente a un máximo cercano a 39 t, por lo que no todos los costos se movieron de la misma manera en los últimos años.

Perspectivas de oferta y riesgos climáticos

Mientras el mercado ofrece señales sobre la variable precio, la otra mitad de la ecuación, la oferta, se sigue forjando en el lote y dependerá en gran medida del comportamiento climático en las etapas críticas. La Bolsa de Comercio de Rosario estima la superficie triguera argentina en 6,95 millones de hectáreas para 2026/27, apenas 1 % menor que en 2025/26, lo que sugiere un área relativamente estable.

El contexto climático global añade incertidumbre: informes meteorológicos advierten sobre la probabilidad elevada de un evento de Súper Niño en 2026, una variable que podría modificar rendimientos según su intensidad y distribución espacial. Si la evolución climática durante las etapas críticas resulta favorable, se puede esperar una oferta abundante en época de cosecha; en caso contrario, la oferta podría ajustarse, advierten las fuentes consultadas.

Balance global y flujos comerciales

En el plano internacional, el USDA elevó en su informe de septiembre la estimación de producción mundial de trigo 2026/27 a 822,43 M/t y aumentó los stocks finales hasta 276,29 M/t, con mejoras importantes para Australia, Canadá, Ucrania y la Argentina. Es decir, no estamos frente a un escenario global de escasez generalizada de trigo, afirma Luciana Bilbao, aunque mata conserva focos de ajuste.

El comercio mundial debería ser menor y persistirían restricciones logísticas ligadas al conflicto en el Mar Negro, lo que puede limitar envíos desde algunos grandes proveedores. Rusia seguiría siendo el principal exportador, aunque con menores envíos, mientras Canadá y Australia contarían con cosechas importantes, agrega el informe.

El resultado es un mercado con oferta mundial abundante pero con riesgos comerciales y logísticos que conviven con la evolución de la campaña doméstica. Los productores deberán seguir de cerca la evolución del cultivo y la dinámica de precios para decidir momentos de venta y estrategias de cobertura en las próximas semanas.

Para el lector y el productor, la clave está en entender que precio y cantidad se mueven por causas diferentes y que la relación con los insumos define la rentabilidad real. Gestionar riesgo climático y comercial será central para transformar una buena campaña en resultado económico positivo, concluyen los analistas.

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