Productores de Necochea exigen restablecer el Ente Vial Rural ante el colapso de los caminos
Productores autoconvocados de Necochea piden al municipio recuperar el Ente Vial Rural ante el avance del deterioro en la red de caminos que, según dicen, pone en riesgo la salida de la producción y el acceso a servicios básicos. La demanda combina reclamos por falta de transparencia en la aplicación de la tasa vial y por la calidad de las intervenciones en las trazas rurales.
Gustavo Redolatti, productor del distrito y vocero del grupo, afirmó que la situación es especialmente crítica en la costa, donde los caminos están “totalmente destrozados” y la maquinaria actúa sin control. Más de 50 productores impulsan el reclamo y cuestionan al intendente Arturo Rojas por la respuesta municipal considerada insuficiente.
Por qué importa el estado de los caminos rurales
El mal estado de las trazas rurales no es solo un problema logístico para los productores; condiciona la logística de salida de granos, la asistencia sanitaria y el acceso a escuelas en sectores alejados. Necochea concentra, en total, alrededor de 1.400 kilómetros de caminos rurales, de los cuales cerca de 400 kilómetros son de jurisdicción provincial, y los vecinos alertan que muchas sendas están cortadas o anegadas.
Los productores denuncian además que la tasa vial dejó de estar afectada exclusivamente al mantenimiento rural y que los recursos se mezclaron con partidas urbanas como aguas y cloacas, lo que dificultó el control sobre las transferencias. En este marco, señalan que el municipio cobra alrededor de $ 2.200 por hectárea por mes, mientras que distritos vecinos cobran entre $ 700 y $ 900 y exhiben mejores condiciones de la red.
El reclamo por restablecer un organismo descentralizado tiene antecedentes concretos: a fines de 2009 se creó un ente vial rural que comenzó a funcionar en 2010 con una estructura administrativa propia y fondos afectados. Esa experiencia, según productores, permitió llevar contabilidad precisa, contar con capataces formados y priorizar la ejecución de obras en función de la emergencia y la planificación.
Para los ruralistas no basta con aumentar el presupuesto: reclaman una gestión profesionalizada, control sobre las contrataciones y personal técnico capacitado para las intervenciones. “La plata que llega es poca, pero aún así se hacen mal los trabajos”, afirma Redolatti, quien pone el foco en la calidad de las obras y en la necesidad de planificación hidráulica.
Acciones judiciales y transparencia: la pelea por la información
En marzo pasado, los productores promovieron un amparo colectivo para acceder a datos oficiales sobre lo recaudado y el destino de la tasa vial, una medida destinada a sumar transparencia a la discusión. El abogado del grupo, Pablo Torres Barthe, explicó que la causa enfrenta trámites y que la Cámara de Mar del Plata rechazó una recusación, por lo que ahora esperan la resolución del Juzgado de Necochea.
Los impulsores del reclamo trabajan en una nueva presentación basada en documentación pública encontrada que, según sostienen, probaría la necesidad de que “se invierta todo lo recaudado” en caminos rurales. Mientras tanto, advierten que la falta de información y controles impide saber cuánto realmente llega a las obras y cuánto se destina a otros servicios municipales.
Qué piden los productores
La principal demanda es la restitución de un ente descentralizado con fondos afectados exclusivamente al mantenimiento rural, una contabilidad pública y personal diario encargado de las tareas. Además exigen la designación de capataces con experiencia, planificación preventiva basada en criterios hidráulicos y controles periódicos sobre la ejecución de obras.
Los productores describen casos concretos de mala práctica técnica, como mezclar tierra de banquina con entoscado sin criterios hidráulicos, y alertan que esas intervenciones terminan agravando el deterioro. En su relato, cada salida de maquinaria sin supervisión genera más problemas que soluciones y multiplica los costos futuros para el erario local.
Impacto en la producción y en la vida rural — soluciones posibles
El colapso de caminos en la zona costera puede impedir la salida de la producción en momentos críticos y afectar a productores pequeños y medianos que no cuentan con alternativas logísticas. Más allá de lo productivo, los cortes y anegamientos condicionan el acceso a la salud, la educación y el transporte cotidiano de familias rurales, por lo que la cuestión trasciende al campo.
Entre las medidas que proponen técnicos y productores figuran habilitar un fondo afectado con auditorías periódicas, crear una dirección técnica dentro del ente con personal propio y tercerizar solo obras puntuales bajo control estricto. Asimismo plantean articular con la provincia para que los tramos provinciales cuenten con intervenciones coordinadas y evitar solapamientos que diluyan responsabilidades.
El municipio convocó a una reunión para evaluar la posibilidad de restablecer el ente, aunque los productores se muestran cautelosos y piden garantías sobre el alcance y la sostenibilidad de la iniciativa. Los autoconvocados buscan además apoyo político en el Concejo para garantizar que cualquier solución supere los cambios de gestión y tenga carácter institucional.
La disputa en Necochea anticipa debates que se repiten en otros distritos agrícolas donde la infraestructura rural compite con demandas urbanas por recursos limitados. La clave, coinciden técnicos y productores, es combinar fondos afectos, profesionalización técnica y mecanismos de control público para que los caminos no sigan siendo el eslabón más débil de la cadena productiva.
Desde Palabra de Campo invitamos a productores y vecinos a compartir sus experiencias sobre el estado de los caminos rurales de su distrito y las soluciones que funcionan en su zona. Si desea enviar un testimonio, describa el tramo, la frecuencia de problemas y cómo impacta en la producción o la vida cotidiana para que podamos profundizar el reportaje y aportar datos concretos.



