Vassalli amplía producción en fábrica tras cambio de dueños y prepara nueva generación de cosechadoras

La empresa, según pudo saber LA NACION, avanza con su plan de reactivación

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La histórica fábrica de cosechadoras Vassalli de Firmat, Santa Fe, busca relanzarse tras el cambio de manos y anuncia el desarrollo de una nueva generación de máquinas que promete tecnología de punta. Este movimiento, con impacto directo en maquinaria agrícola, empleo rural y la cadena de proveedores, puede modificar la oferta local y la competitividad en el mercado doméstico.

La transferencia del 100 % de las acciones desde la familia Marsó a un grupo local liderado por Roberto Santiago Chinelli se formalizó a fines de agosto por el simbólico monto de USD 1, con el compromiso de asumir pasivos y reactivar la empresa. Fundada en 1949 por Roque Vassalli, la compañía es una de las fabricantes históricas del país y su recuperación interesa tanto a productores como a la industria de insumos.

Fuentes vinculadas a la firma confirmaron que el área de ingeniería trabaja en una línea de cosechadoras y plataformas en distintas versiones que incorporarán tecnología de última generación. La expectativa oficial es presentar los nuevos modelos durante las principales exposiciones agroindustriales de 2027, buscando posicionarse “a la altura del mercado internacional”.

Mientras avanza ese desarrollo, la planta retomó la fabricación de los modelos previos para cumplir con entregas pendientes heredadas de la gestión anterior. La nueva administración prioriza regularizar estas operaciones y poner al día compromisos comerciales que habían quedado postergados.

En lo laboral, desde la próxima semana alrededor de 30 trabajadores de ingeniería y producción pasarán a jornadas completas, mientras que el resto del personal mantiene horarios reducidos de cuatro horas diarias. El aumento de la carga horaria alcanza a empleados vinculados tanto al diseño de la nueva generación como a la fabricación de los equipos actuales.

La reconstrucción de la fábrica incluye la recomposición de la relación con proveedores, que durante la crisis interrumpieron ventas por la incertidumbre financiera. Según las fuentes, en las últimas semanas algunas empresas proveedoras retomaron entregas, una condición necesaria para sostener la producción y evitar nuevas paralizaciones.

Renovación del parque, canales de venta y planes de cambio

Los nuevos propietarios estiman que hay un parque en actividad de aproximadamente 4.000 cosechadoras Vassalli y Don Roque, y otras 3.000 máquinas que todavía funcionan pero se acercan a la obsolescencia por antigüedad. Para ese universo, la compañía propondrá alternativas de renovación mediante operaciones intragrupo, plan cambio o plan canje según el estado de cada unidad.

Un cambio estratégico será la vuelta a la comercialización a través de una red de concesionarios, a diferencia de la modalidad de ventas directas que predominó en la gestión anterior. La intención es que los concesionarios actúen como intermediarios para la venta y la posventa, lo que también busca reconstruir confianza en las distintas zonas agrícolas.

La crisis previa afectó a la planta con más de 200 trabajadores impactados por la reducción de actividad y atrasos salariales acumulados desde septiembre de 2025, además de cosechadoras vendidas que no habían sido entregadas. En respuesta, la empresa viene regularizando salarios y afirma haber abonado los haberes correspondientes a julio, agosto y septiembre, aunque el camino hacia la normalidad exige consolidar flujos financieros sostenibles.

Para la cadena agroindustrial, la reactivación de Vassalli implica recuperar capacidad local de fabricación y servicio técnico, lo que puede mejorar tiempos de entrega y costos para los productores. Además, un relanzamiento tecnológico con mayor eficiencia en cosechadoras podría traducirse en mejoras operativas sobre lotes extensos y en la actualización de un parque que hoy muestra un elevado grado de envejecimiento.

Los desafíos siguen siendo relevantes: recuperar plenamente a los proveedores, consolidar la red de concesionarios y asegurar financiamiento para el desarrollo de la nueva línea son pasos críticos. Las presentaciones previstas para 2027 serán un termómetro sobre la viabilidad del proyecto y la capacidad de la empresa para volver a competir en el mercado nacional e internacional.

Seguiremos de cerca la evolución de la planta de Firmat y las decisiones comerciales que adopten los nuevos dueños, porque de su éxito depende no solo el empleo local sino también la disponibilidad de maquinaria agrícola moderna para los productores argentinos. La reconstrucción de Vassalli será en los hechos una prueba de si la industria nacional puede recuperar escala y tecnología en un sector clave para la economía.

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