El mercado del girasol 2026/27 evalúa si se rompe la racha alcista de precios internacionales

Las perspectivas de una campaña 2026/27 con producción récord de la oleaginosa a nivel mundial abre un escenario para prestar atención. Por ahora, el conflicto en el Mar Negro ayuda a que el girasol argentino sea muy competitivo.

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La producción mundial de girasol proyecta un récord para la campaña 2026 y eso puede tensionar los precios en los mercados internacionales. Argentina entra en ese escenario con una posición relevante pero expuesta a la competencia global y a factores logísticos.

La importancia para el sector local es directa: menores precios internacionales impactan en la rentabilidad del productor y en la planificación de las empresas aceiteras. Consumidores, comercializadores y gobiernos deberán seguir de cerca cómo se ajustan las cotizaciones y las rutas de exportación.

EL GIRASOL ARGENTINO, COMPETITIVO

Según el USDA, la producción global de girasol podría alcanzar 63,6 millones de toneladas contra 55,2 en la campaña 2025/26, impulsada por incrementos en los grandes productores. Rusia y Ucrania siguen liderando: Rusia con 21 millones (≈ 33 %) y Ucrania con 13 millones (≈ 21 %), mientras que Argentina se ubica en torno a 8 millones de toneladas (≈ 12,5 %).

El alza prevista genera dos fuerzas que marcarán el negocio: la competencia entre países girasoleros y el arbitraje frente a otros aceites vegetales. India, principal importador mundial, y las decisiones arancelarias sobre aceites serán determinantes en los flujos comerciales.

Además, la guerra en el Mar Negro y los ataques a infraestructura en Ucrania dificultaron la salida marítima desde Odesa, lo que reordenó rutas y costos logísticos. Argentina puede aprovechar su salida directa por mar con fletes competitivos, al menos en el corto plazo.

EL GIRASOL Y EL MERCADO QUE VIENE

En la coyuntura reciente, la Argentina logró exportar 75.000 toneladas a India en septiembre, parte de un total de 164.000 toneladas con destino a diversos mercados. Medio Oriente (Jordania, Emiratos Árabes y Omán) concentró otras 45.000 toneladas, y la registración de exportaciones (DJVE) acumula un récord de 1,7 millones de toneladas.

La industria aceitera aún tiene margen para anotar negocios: si se toma la campaña pasada como referencia quedarían por registrar unas 220.000 toneladas, lo que podría acercar el total de la campaña a cerca de 2 millones de toneladas. Ese nivel de DJVE sugiere que la oferta local seguirá estando presente en los principales mercados internacionales durante los próximos meses.

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En precios, la nueva cosecha mostró un desplazamiento desde rangos de US$ 1.250/1.280 hacia niveles de US$ 1.270/1.310 por tonelada, lo que habla de cierta estabilidad pero también de sensibilidad a la oferta global. Productores y acopiadores deben considerar coberturas y escalonamiento de ventas ante la posibilidad de un reacomodamiento cuando la cosecha 2026/27 se incorpore al mercado.

Lo que conviene seguir en las próximas semanas es claro: la evolución de la campaña en Rusia y Ucrania, las medidas arancelarias en India y la capacidad logística para mover cargas por mar. Decisiones de política, rutas y precios definirán si Argentina consolida ventajas competitivas o enfrenta presión sobre sus márgenes.

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