La recuperación que experimentaron los precios de los principales granos durante las últimas semanas comenzó a modificar las decisiones comerciales de los productores argentinos. Después de meses en los que muchos optaron por vender maíz y conservar soja, el nuevo escenario abre una ventana para capturar rentabilidad y comenzar a asegurar pisos de precios.
En diálogo con Palabra de Campo, Enrique Erize, titular de Nóvitas, sostuvo que parte de la recuperación responde a fundamentos que vienen construyéndose desde hace varios años. Entre ellos mencionó la reducción de stocks internacionales, la demanda creciente de maíz, los problemas productivos en algunas regiones y la incertidumbre geopolítica.
“Los stocks mundiales en trigo y maíz vienen bajando hace siete años en trigo y hace 12 años en maíz”, afirmó el especialista. A su juicio, esa situación hace que cualquier inconveniente productivo tenga hoy una incidencia sobre las cotizaciones mucho mayor que en campañas con reservas abundantes.
Maíz, trigo y soja volvieron a ofrecer márgenes
Erize señaló que la demanda mundial de maíz continúa firme, especialmente por su utilización para la producción de proteínas animales. En paralelo, identificó problemas climáticos en Europa y Estados Unidos y las tensiones entre Rusia y Ucrania como factores adicionales detrás de la recuperación del mercado.
En Estados Unidos, destacó las estimaciones privadas que comenzaron a mostrar rindes de maíz inferiores a las proyecciones oficiales. Según explicó, una diferencia relativamente pequeña en el rendimiento promedio norteamericano puede convertirse rápidamente en varios millones de toneladas menos de producción y modificar el balance mundial.

El movimiento también terminó trasladándose parcialmente a la soja, favorecida tanto por las expectativas sobre la cosecha estadounidense como por una mayor demanda china. El resultado fue una mejora simultánea de distintos mercados que pocos meses atrás presentaban márgenes considerablemente más ajustados.
“Hace un mes que digo: hasta acá llegamos. Yo decía ‘no vendas, esperá’, pero ahora un maíz de 200 dólares para marzo, un trigo de 230 dólares a cosecha y una soja de 340 o 350 dólares empiezan a ser valores interesantes”, explicó.
Para Erize, eso no significa necesariamente que el ciclo alcista haya terminado. Por el contrario, considera que todavía existen fundamentos capaces de sostener los precios, pero justamente esa posibilidad obliga al productor a diferenciar entre seguir participando de una eventual suba y dejar completamente desprotegido el margen de la empresa.
“Bajate de la chata y sentate en el escritorio”
Ese fue uno de los mensajes más contundentes que dejó el titular de Nóvitas durante la entrevista. Frente a precios que recuperaron entre 20 y 40 dólares por tonelada en algunos productos, recomendó revisar las posiciones comerciales y utilizar herramientas que permitan establecer pisos.
“Bajate de la chata, sentate en el escritorio y pensá estrategias de cobertura, porque el contexto lo amerita”, sostuvo. Entre las alternativas mencionó la compra de puts y otras combinaciones con opciones que permitan asegurar una determinada rentabilidad sin necesariamente comprometer toda la mercadería física.
La lógica, explicó, consiste en protegerse frente a una caída sin renunciar por completo a una eventual continuidad de la suba. “Puede ser que esto continúe, yo no descarto que los precios sigan entonados, pero ya con estos precios se puede capturar rentabilidad”, afirmó.
Para el analista, el error sería interpretar la mejora como una señal para continuar esperando indefinidamente. “Lo único que no puede hacer un productor hoy es mirar el mercado, saber que está subiendo varios días seguidos y quedarse mirando”, remarcó.
La recomendación adquiere mayor importancia frente a los elevados costos de producción. Aunque los insumos continúan caros, Erize sostuvo que lo relevante para la decisión empresarial es que los márgenes potenciales mejoraron respecto de los que existían dos meses atrás.
Por qué Erize cree que el maíz puede seguir firme
Uno de los principales argumentos del analista está en Estados Unidos, cuyo mercado continúa siendo determinante para la formación internacional de precios. Erize señaló que las perspectivas muestran reservas de maíz particularmente ajustadas y que esa situación podría exigir algún mecanismo para moderar la demanda.
“Chicago es y seguirá siendo un mercado de referencia”, afirmó. Si las existencias norteamericanas terminan siendo tan reducidas como anticipan algunas estimaciones, explicó, Estados Unidos difícilmente limite administrativamente sus exportaciones y probablemente sea el propio precio el encargado de racionar la demanda.
Ese proceso, en su visión, podría no haber terminado todavía. Sin embargo, advirtió que el camino difícilmente sea lineal porque los fondos especulativos intervienen permanentemente tomando posiciones y realizando ganancias.
“Tres días de subas y el cuarto día te vas a comer una baja”, graficó. Por eso insistió en que el productor debe concentrarse en los fundamentos y evitar tomar decisiones únicamente por el movimiento diario de Chicago.
El clima mundial también entra en la ecuación
Erize puso además el foco en las condiciones climáticas que podrían afectar la próxima producción mundial. Según su análisis, un escenario asociado a El Niño puede resultar favorable para buena parte de la región pampeana argentina, pero generar condiciones mucho más adversas en otros grandes productores agrícolas.
Entre las regiones que mencionó se encuentran Australia, India, el sudeste asiático y sectores de Brasil. Particularmente relevante sería una eventual falta de lluvias en Mato Grosso, porque podría afectar tanto la soja brasileña como retrasar posteriormente la implantación del maíz de segunda.
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Para la Argentina, una combinación de menor producción en algunos competidores, stocks internacionales ajustados y una cosecha local con perspectivas productivas favorables configuraría un escenario significativamente mejor que el observado meses atrás.
A eso se suma el efecto que una mayor comercialización agrícola puede tener sobre el ingreso de divisas. Erize destacó que el flujo proveniente del agro continúa siendo central para la economía argentina, aunque volvió a reclamar que una mejora de ese escenario permita avanzar sobre la presión tributaria que enfrenta el sector.
Una campaña para producir, pero también para administrar el precio
El mensaje que dejó Erize trasciende entonces la discusión sobre si los granos todavía tienen margen para subir. Su planteo apunta a que, después de meses de esperar mejores oportunidades, el productor ya tiene precios sobre los cuales empezar a construir una estrategia comercial.
“No digo que vendas forward y cierres el partido. Yo seguiría mirando el mercado, pero por lo menos lo miro con un piso asegurado”, sintetizó.
En un escenario internacional atravesado por stocks reducidos, incertidumbre climática, conflictos geopolíticos y una fuerte presencia de fondos de inversión, intentar acertar exactamente el máximo del mercado puede convertirse en una apuesta demasiado riesgosa. Para Erize, la campaña comienza así a plantear un nuevo desafío: además de producir bien, habrá que saber transformar los mejores precios en rentabilidad efectiva.




