Debate por el cabotaje: cómo el transporte fluvial puede bajar costos y mejorar la competitividad del agro
La concesión del dragado y mantenimiento de la hidrovía reavivó un debate central sobre el régimen de cabotaje y la logística nacional.
La pregunta clave es si se puede evitar que la madera del NEA o los granos del Norte Grande lleguen por camión hasta Rosario cuando podrían circular por vías navegables.
Reducir los costos logísticos aparece como una prioridad para que el agro gane competitividad frente a la presión tributaria y las retenciones.
Si el transporte por agua se aprovechara mejor, las economías regionales podrían acercar su producción a puertos y centros de consumo con menos gastos.
Las oportunidades de una nueva ley de cabotaje
Argentina tiene una ventaja geográfica poco explotada: una extensa red de ríos navegables, salida al mar y puertos distribuidos a lo largo del territorio.
Sin embargo, hoy cerca del 80 % del transporte de granos se realiza en camión, lo que revela un margen claro para diversificar la matriz logística.
La capacidad de transporte fluvial resulta contundente en números comparativos: una barcaza promedio moviliza unas 1.500 toneladas, equivalentes a 60 camiones.
Un convoy de 30 barcazas puede transportar cerca de 45.000 toneladas, o lo que es lo mismo, el equivalente a 1.800 camiones.
El fondo del conflicto es la reforma de la ley de cabotaje que permitiría operar en aguas nacionales a buques extranjeros, una medida resistida por armadores locales.
Sus promotores sostienen que, mientras se desarrolla la marina mercante nacional, la llegada de buques de bandera extranjera puede reducir tiempos y costos.
El cabotaje y el agro
La Fundación Barbechando convocó a legisladores y representantes sectoriales para analizar alternativas que impacten en la producción y la logística.
Entre los participantes estuvieron referentes de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales, la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, la Asociación de Cooperativas Argentinas y la Cámara de la Industria de Fertilizantes y Agroquímicos.
Los expositores pidieron que la reforma se acompañe con cambios en los regímenes aduanero y fitosanitario para agilizar salidas por puertos alternativos.
También alertaron sobre la necesidad de reducir costos de traslado por barco desde puertos como Bahía Blanca para viabilizar la producción de fertilizantes y otras industrias.
La industria forestal del NEA destacó que una mayor conectividad fluvial potenciaría su capacidad exportadora y agregaría valor regional.
Para provincias como Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa el cabotaje es una oportunidad para no depender exclusivamente del transporte terrestre.
Qué puede cambiar con el cabotaje en el transporte nacional
Hoy el régimen argentino reserva el cabotaje para buques de bandera nacional, pero contempla excepciones cuando no hay embarcaciones locales disponibles.
El proyecto analizado introduce también límites en la permanencia de contenedores extranjeros y busca un equilibrio entre oferta y desarrollo de la marina local.
Entre los incentivos propuestos figura una alícuota del 25 % en el Impuesto a las Ganancias para empresas que operen habitualmente en cabotaje y un régimen de amortización acelerada para armadores nacionales.
Los impulsores sostienen que esas medidas pueden atraer inversiones, mejorar la competencia y reducir los costos logísticos que hoy afectan la competitividad.
La Fundación resumió que el desafío legislativo es encontrar un marco que amplíe la oferta sin sacrificar el desarrollo de la marina mercante nacional ni los estándares de seguridad.
En ese sentido, la discusión excede al sector naviero y compromete a productores, industrias, puertos y economías regionales.
El debate abre una ventana para diseñar una política de transporte con visión de largo plazo que aproveche las ventajas naturales del país.
Si se concreta, una nueva ley de cabotaje podría ser un motor para bajar costos, mejorar la logística y potenciar las exportaciones regionales.
En la jornada participaron senadores como Romina Almeida, Pablo Cervi y Gabriela Valenzuela, junto a diputados y equipos técnicos de distintas provincias.
La presencia de legisladores de varias bancadas mostró que la discusión trasciende alineamientos y se centra en buscar soluciones prácticas para la logística y el crecimiento agroindustrial.


