Investigadores de la Chacra Experimental Integrada Barrow anunciaron el desarrollo del primer triticale del mundo resistente a los herbicidas de la familia de las imidazolinonas, una característica que puede resolver limitantes en lotes con residuos de estos productos. La investigación se realizó entre 2015 y 2025 y sus resultados fueron publicados en octubre de 2026 en la revista Crops de la editorial MDPI.
El trabajo fue liderado por Francisco Di Pane, del INTA, y Marcos Yanniccari, del CONICET, quienes lograron desarrollar dos líneas resistentes mediante mejoramiento genético tradicional. Las nuevas líneas, identificadas como 5202 y 5195, se encuentran en etapa avanzada de evaluación precomercial.
El avance y por qué importa
La novedad técnica tiene impacto directo en la planificación de rotaciones agrícolas porque las imidazolinonas se usan en cultivos como el girasol y sus residuos pueden permanecer en el suelo. Esa persistencia limita la implantación de cereales de invierno y reduce las alternativas para los productores, por lo que una variedad resistente amplía opciones productivas.
Contar con triticale tolerante a estos herbicidas permite aprovechar lotes que antes quedaban fuera de la rotación de invierno y mejorar la continuidad de forrajes y granos para la cadena ganadera. Además, esta herramienta puede reducir la presión para cambiar de cultivo o dejar superficie sin implantación por residuos químicos.
El triticale en las rotaciones
El triticale combina características del trigo y el centeno, destacándose por su producción de biomasa y adaptación a suelos de fertilidad moderada o baja, lo que lo convierte en una opción valiosa para forraje y cultivo de cobertura. Su versatilidad lo posiciona como un elemento clave para sistemas que buscan sustentabilidad y diversificación de ingresos.
La tolerancia a imidazolinonas se transfirió al triticale a partir de una línea de trigo resistente, originada mediante mutagénesis física con irradiación de rayos gamma, y posteriormente incorporada mediante cruzamientos y selección. El proceso tradicional de mejoramiento permitió identificar y multiplicar las dos líneas resistentes ahora evaluadas en campo.
Diez años de mejoramiento genético
El desarrollo demandó una década de trabajo experimental y de coordinación entre organismos públicos, lo que evidencia la escala temporal y la inversión pública requerida para lograr innovaciones agrícolas concretas. El ministro Javier Rodríguez destacó la necesidad de sostener estas capacidades científicas públicas y fortalecer la articulación entre Estado, organismos de ciencia y el sector productivo.
Los investigadores subrayaron que el resultado es el producto de capacidades científicas acumuladas y de la vinculación directa con problemas productivos reales. “La ciencia y la tecnología no pueden estar separadas de los problemas concretos que enfrentan los productores”, dijo uno de los responsables del proyecto.
Cuándo podría llegar al mercado
Según el cronograma de los responsables, durante 2027 se avanzará con los trámites de inscripción para que las nuevas líneas puedan estar disponibles comercialmente en 2028. No obstante, todavía resta completar protocolos regulatorios y multiplicación a escala para confirmar su rendimiento en condiciones comerciales.
Si se cumplen los plazos, Argentina sumaría una alternativa tecnológica inédita a nivel mundial para cultivos de invierno, con aplicación directa en sistemas donde los residuos de herbicidas limitan la diversificación. La adopción en el terreno dependerá de resultados agronómicos finales, del ajuste a prácticas de manejo y de la aceptación por parte de productores y la cadena de valor.
Este avance muestra cómo la investigación pública puede transformar un problema local en una herramienta productiva con alcance regional, pero también plantea la necesidad de evaluar impactos agronómicos y ambientales en la práctica. La disponibilidad comercial, prevista como horizonte, será la prueba de fuego para medir su contribución real a las rotaciones y la producción sustentable.



