El Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires recordó a los productores la importancia del testeo anual de los toros antes del servicio como herramienta clave de prevención sanitaria.
La medida busca detectar enfermedades venéreas que afectan la reproducción y generan pérdidas productivas y económicas si no se controlan a tiempo.
Desde la cartera provincial insisten en que los diagnósticos deben ser realizados por profesionales veterinarios y registrados en la plataforma de ETS bovinas del MDA.
También se promueve la práctica de los raspajes una vez al año como parte de un plan de saneamiento continuo del rodeo.
El cumplimiento del protocolo no solo aporta beneficios sanitarios, sino que es un requisito para los establecimientos alcanzados por la normativa provincial y para la gestión de movimientos de animales.
Contar con la documentación de los estudios evita inconvenientes operativos y facilita la comercialización y la logística de traslado.
Las enfermedades venéreas bovinas, como la trichomoniasis y la campylobacteriosis, reducen las tasas de preñez y aumentan los abortos y las pérdidas embrionarias.
Esas alteraciones repercuten directamente en los índices reproductivos del establecimiento y en los resultados económicos del productor.
El ministro Javier Rodríguez destacó que la prevención sanitaria debe incorporarse como una práctica habitual en la actividad ganadera.
“Prevenir las enfermedades venéreas permite cuidar el rodeo, mejorar los resultados reproductivos y evitar pérdidas que afectan directamente al productor”, señaló la autoridad.
Por qué el testeo anual de toros es clave para la producción
El testeo consiste en la toma de muestras por raspaje prepucial realizadas por un veterinario y su análisis en laboratorios acreditados para detectar patógenos venéreos.
Un diagnóstico certero antes del servicio permite tomar medidas de aislamiento, tratamiento o reemplazo que minimicen el impacto sobre la tropa.
Registrar los resultados en la plataforma de ETS bovinas aporta trazabilidad sanitaria y es exigido para ciertas gestiones administrativas y comerciales en la Provincia.
Esta trazabilidad facilita el control de brotes y reduce barreras en los movimientos de animales dentro y fuera de la jurisdicción.
Como recomendación práctica, los técnicos sugieren programar el testeo con suficiente anticipación al inicio del servicio para disponer de alternativas si se detectan casos positivos.
Las opciones habituales ante un toro positivo incluyen manejo individual, tratamientos supervisados o el retiro del reproductor según criterio veterinario y económico.
Mejorar la sanidad reproductiva incrementa la tasa de parición, optimiza la utilización de recursos y eleva la productividad del establecimiento en forma sostenida.
Para los productores, eso se traduce en menos incertidumbre en la planificación de recría y en una mejor capacidad para ingresar a mercados más exigentes.
Los productores que aún no incorporaron esta práctica deberían contactarse con su veterinario de confianza o con los servicios del MDA para coordinar los raspajes y la carga de datos.
Convertir el testeo anual en una rutina es una inversión de bajo costo relativa que protege la sanidad del rodeo y la sustentabilidad económica del establecimiento.



