Juramento vende 279 animales en Salta y confirma demanda por genética adaptada al norte argentino
La segunda edición anual del remate de Juramento se realizó el 2 de octubre en la Estancia San Javier, Joaquín V. González, Salta, y fue gestionada por Colombo y Magliano S.A. como empresa rematadora con transmisión por Canal Rural y streaming para alcance nacional.
El evento mostró la apuesta de la compañía por una genética pensada para condiciones reales de campo en el norte argentino y generó interés entre productores de varias regiones. “Estamos muy entusiasmados con los resultados de este segundo remate porque reflejan el valor que los productores encuentran en una genética desarrollada para condiciones reales de producción a campo”, afirmó Rafael Aguilar, CEO de Juramento.
La comercialización totalizó 279 animales, entre reproductores Brangus y Braford, vaquillonas preñadas, terneras y tres caballos criollos puros, y alcanzó ingresos por $1.600 millones (aprox. US$1,1 millones). La composición de la venta fue 39 % toros, 58 % hembras y 3 % caballos.
Resultados del remate y su impacto regional
El remate destacó por valores sobresalientes en el mercado ganadero del norte argentino y por consolidar un espacio de negocios y encuentro entre criadores. La recaudación superó el millón de dólares, lo que ratifica la demanda por genética con adaptación ambiental y potencial productivo.
Los reproductores machos lideraron la atención comercial y promediaron valores elevados según categoría y raza. Se vendieron 26 toros Brangus a un promedio de $15,3 millones con un tope de $32 millones, mientras que 17 toros Braford promediaron $14,2 millones con un máximo de $24,5 millones.
El segmento de hembras preñadas de categoría Élite mostró fuerte valorización entre los compradores interesados en reposición de alta calidad. En Brangus se dispersaron 4 vaquillonas preñadas Élite a un promedio de $15,6 millones y un máximo de $25 millones, mientras que 2 vaquillonas Braford preñadas Élite promediaron $11 millones con un tope de $15 millones.
La oferta también incluyó categorías con foco en producción y reposición que respondieron en volumen y precio. Se vendieron 29 vaquillonas Braford preñadas C con un valor medio de $4 millones y 21 ejemplares Brangus GA a un promedio de $6,1 millones con un máximo de $12 millones.
Un bloque mayoritario del remate estuvo compuesto por vaquillonas Brangus de las categorías GA y C, destinadas a sostener y renovar planteles. 153 vaquillonas Brangus GA y C promediaron $4,2 millones con un techo de $5 millones, mostrando demanda por lotes para manejo general.
Las categorías jóvenes también despertaron interés estratégico para la reposición de capital genético en rodeos de distintas escalas. Se vendieron 2 terneras Brangus Élite a un promedio de $17 millones y 22 terneras Brangus GA y C a una media de $2,7 millones con un máximo de $2,8 millones.
Caballos criollos puros: valor funcional y cultural
La edición 2026 incorporó una selección de tres caballos criollos puros que tuvieron fuerte demanda dentro del remate. Los ejemplares alcanzaron un promedio de $16 millones y un máximo de $21 millones.
Esos caballos fueron ganadores de una competencia interna realizada en agosto con la participación de 40 colaboradores a caballo de Juramento, lo que refuerza el lazo entre la actividad productiva y la identidad rural. Las características valorizadas fueron raza, mansedumbre, docilidad y funcionalidad para el trabajo cotidiano en el campo.
Genética y sustentabilidad: la estrategia integrada de Juramento
Juramento plantea un modelo integrado que combina selección genética, eficiencia productiva y manejo responsable de recursos naturales con mirada de largo plazo. La compañía apunta a producir carne de calidad premium **utilizando menos recursos** mediante animales adaptados al ambiente del norte argentino.
Dentro de esa estrategia, Juramento proyecta implantar líneas de árboles intercaladas con franjas de pasturas a razón de 1.000 hectáreas por año y opera un vivero forestal con capacidad para producir hasta 450.000 plantas por año. Las especies privilegiadas son nativas, como el algarrobo, y las pasturas de alta producción incluyen el Gatton Panic para mejorar la productividad del sistema silvopastoril.
La combinación de árboles y pasturas busca generar beneficios productivos y ambientales como sombra, fijación de carbono y mejor uso del recurso hídrico en zonas áridas. Este enfoque posibilita aumentar carne por hectárea y mejorar la resiliencia frente a condiciones climáticas adversas.
Qué implica para productores y mercado
El interés y los precios observados en el remate indican que los productores valoran la genética adaptada que aporta eficiencia y mayor productividad por superficie. Invertir en reproductores con características de adaptación y rendimiento puede traducirse en retornos por mayor producción y mejor calidad de carne en ambientes exigentes.
Para los productores, las decisiones de compra deben evaluarse en términos de retorno sobre la inversión, adaptación al ambiente y mejora del perfil productivo del rodeo. A medida que la ganadería se orienta hacia modelos más eficientes y sustentables, la genética regional y las prácticas silvopastoriles cobrarán protagonismo en la gestión de los sistemas productivos del norte argentino.



