Uno de los mayores grupos agroindustriales de Argentina amplía portafolio vitivinícola tras comprar otra bodega

Molinos Río de la Plata informó la firma de un acuerdo para la adquisición de la Bodega Etchart a Pernod Ricard Argentina, en una operación anunciada este martes por la compañía. Esta compra se suma a la estrategia de expansión del grupo en el sector vitivinícola nacional.

La decisión ocurre en un contexto en el que muchas bodegas enfrentan dificultades financieras, pero donde aún existe interés por activos con identidad y proyección externa. Molinos, parte del holding de los Pérez Companc, interpretó la coyuntura como una oportunidad para reforzar su plataforma agroindustrial.

La bodega está ubicada en el corazón de los Valles Calchaquíes, en Cafayate, y fue fundada en 1850, lo que la convierte en un emblema del norte argentino. Bajo su techo se elaboran vinos reconocidos por expresar el carácter del terroir salteño.

Entre las marcas que produce se encuentran Etchart y Cafayate, posicionadas en segmentos de calidad que el mercado doméstico e internacional aún valora. La transacción, explicaron desde Molinos, ayudará a consolidar propuestas con identidad regional.

Molinos refuerza su plataforma de bodegas

Molinos señaló que la incorporación de Etchart fortalecerá su plataforma de Fincas & Bodegas, ya integrada por Nieto Senetiner, Cadus, Ruca Malen y su asociación en Viña Cobos. La empresa definió la compra como un paso en su estrategia de crecimiento de largo plazo.

El CEO Agustín Llanos afirmó que creen profundamente en el potencial del vino argentino y en la construcción de marcas con proyección internacional. La compañía resaltó su intención de mantener la identidad y calidad de las bodegas que integra.

Para Molinos, esta adquisición representa una forma de diversificar su cartera más allá de los alimentos procesados y apuntalar la presencia en mercados externos. La firma, una de las principales del país en producción de alimentos y exportaciones, apuesta a sinergias comerciales y logísticas.

Qué implica para el sector y la economía regional

La operación puede traer inversión sostenida a Cafayate y dinamizar cadenas locales de valor, desde viñedos hasta el turismo enológico regional. Ese impacto potencial suma relevancia en una región donde el vino es motor económico y cultural.

PUEDE INTERESARTE  Biocombustibles como impulso agrícola sostenible equilibrando la producción de alimentos y energía renovable

El mercado vitivinícola argentino atraviesa tensiones que incluyen costos, logística y demanda internacional fluctuante, lo que hace sensible la integración de nuevas bodegas a grandes plataformas. No obstante, los activos con marca y terroir distintivo siguen siendo atractivos para actores con capacidad de inversión.

La compañía aclaró que la efectivización de la compra está sujeta al cumplimiento de ciertas condiciones y autorizaciones usuales en este tipo de operaciones. Ese paso formal será clave para definir plazos de integración operativa y comercial.

Molinos recordó además que forma parte del grupo presidido por Luis Pérez Companc, que opera en tres plataformas: consumo masivo, agro y energía, lo que le da un respaldo financiero y estratégico. Entre sus marcas más conocidas figuran Matarazzo, Lucchetti, Granja del Sol, Gallo y La Salteña, entre otras.

Desde el holding señalaron que la adquisición reafirma la vocación de crecimiento y la apuesta por el desarrollo e innovación en sus plataformas. Con un sólido plan de inversiones, el grupo busca consolidar su rol en los sectores en los que participa.

Lo que seguirán de cerca los analistas y productores locales es cómo Molinos articule la gestión vitivinícola con su red comercial y si la inversión se traduce en mayor presencia de marcas argentinas en el exterior. En el mediano plazo, la integración y la ejecución del plan de inversiones marcarán el verdadero impacto de la operación.

MAS NOTICIAS

Most Popular