Trabajador rural murió ahogado al rescatar vacas en zona de campos inundados

Fue en Villa Ocampo, en el norte de Santa Fe, una de las regiones afectadas por el desborde del río Paraná

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Un hombre de la zona rural de Villa Ocampo murió ahogado mientras participaba en tareas de traslado de hacienda por las inundaciones que afectan al norte de Santa Fe, en un episodio que pone en evidencia los riesgos que enfrentan productores y trabajadores rurales ante la crecida del río. La tragedia ocurre en un contexto de mayor vigilancia por el avance de El Niño y la previsión de lluvias más intensas en las próximas semanas.

La víctima fue identificada como Jorge Eliezer Hardy, de 70 años, y el llamado de emergencia al 911 ingresó a las 12.40, según fuentes judiciales y policiales. El hecho ocurrió en la zona conocida como El Víbora, a unos 15 kilómetros hacia el este del ejido urbano de Villa Ocampo, donde los bañados y campos anegados complican las maniobras de arreo.

Testigos relataron que Hardy desapareció mientras intentaba reorientar un animal en agua y fue rescatado por sus pares ya sin vida, lo que motivó la intervención del Ministerio Público de la Acusación de Reconquista. Los peritos constataron que el deceso se produjo por asfixia por inmersión, se prescindió de autopsia y el fiscal autorizó la entrega del cuerpo a la familia para velatorio e inhumación.

El episodio conmueve a la comunidad rural y refleja la presión que generan las emergencias climáticas sobre prácticas productivas cotidianas como el traslado de rodeos. Además de la pérdida humana, estas situaciones implican costos económicos y logísticos para los productores que deben mover animales bajo condiciones adversas.

Escenario y factores que agravan la emergencia

El accidente tuvo lugar en una zona baja del valle aluvial vinculada a los humedales del sitio Ramsar Jaaukanigás, territorios donde la dinámica del agua es determinante para la actividad agropecuaria. El ascenso del río Paraná y las precipitaciones previstas obligan a productores a emplear barcazas y lanchas para evacuar hacienda y buscar pasturas seguras.

Ante la situación, la Sociedad Rural de Reconquista lanzó una convocatoria para relevar campos disponibles para alquiler o pastaje y así facilitar la reubicación urgente de animales. La entidad también pidió a los vecinos precaución, paciencia y comprensión por los movimientos de hacienda que se multiplican en rutas y caminos rurales durante la emergencia.

La movilización implica no sólo esfuerzos de traslado sino coordinación entre productores, voluntarios y autoridades locales para reducir riesgos y pérdidas. En provincias del Litoral ya se observan operativos integrados con bomberos, Defensa Civil y fuerzas locales para asistir a productores en las islas y zonas bajas.

Qué está en juego para el sector

Más allá del impacto inmediato sobre la salud y la seguridad de las personas, las inundaciones amenazan la sustentabilidad de tambos y campos de cría por la pérdida de forraje y el estrés del ganado, factores que repercuten en la productividad. La necesidad de movilizar miles de animales en forma urgente genera costos directos en logística y pastaje y riesgos sanitarios por cambios en el manejo y en el medio ambiente.

Para productores y comunidades rurales, el desafío es planificar traslados con anticipación y disponer de información sobre campos de pastoreo disponibles, según especialistas y entidades del sector. El caso de Villa Ocampo funciona como alerta sobre la urgencia de combinar medidas preventivas, recursos logísticos y protocolos de seguridad para reducir la exposición de trabajadores y animales ante nuevas crecidas.

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