La industria de maquinaria agrícola atraviesa un momento mixto: los últimos indicadores muestran caídas significativas, pero una fábrica en Córdoba anunció una ampliación de su producción que puede cambiar la dinámica local.
El informe de patentamientos de septiembre registró una baja interanual de 20,6 %, mientras que la novedad industrial provino de Case IH, que proyectó fabricar cabezales Draper en su planta de barrio Ferreyra.
Cifras que explican la caída
Entre enero y agosto la Cámara de Industriales Metalúrgicos provincial reportó una contracción de la actividad del rubro maquinaria agropecuaria del 29,1 % en Córdoba y del 32,1 % a nivel nacional.
Ese mismo informe mostró una reducción del empleo sectorial de 4,7 % en la provincia y de 5 % en todo el país, una señal clara del ajuste productivo en curso.
El Monitor Estadístico trimestral de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC) confirmó la tendencia con una baja interanual del 21,7 % en la industria de maquinaria y del 32,5 % en la de agrocomponentes.
El relevamiento también registró una caída en el uso de la capacidad instalada de 9,7 puntos porcentuales para maquinaria y de 7 puntos para agrocomponentes, además de ajustes de empleo del 4,2 % y 3 % respectivamente.
La apuesta de Case IH en Córdoba
En medio de ese panorama, Case IH anunció que sumará la producción de cabezales Draper de la marca MacDon en su planta cordobesa, una decisión que podría aprovechar la capacidad ociosa del complejo industrial.
La firma adelantó la intención de fabricar cabezales de 30 a 45 pies en Córdoba, complementando los equipos de 50 a 61 pies que se producen en Brasil.
La confirmación llegó durante la Red Experience realizada en el campo Santa Julia de la Universidad Católica de Córdoba, donde la marca mostró novedades y reunió a concesionarios y clientes.
El gerente de marketing, Rodrigo Lanciotti, sostuvo que la planta actualmente tiene alrededor de un 50 % de capacidad ociosa y que la estrategia será incorporar nuevas líneas en el mediano plazo.
Lanciotti agregó que la incorporación de la fabricación de tecnología Draper es uno de varios proyectos pensados para aprovechar las horas hombre disponibles.
También enfatizó que la compañía busca adaptar su capacidad fabril a la demanda y diversificar el portafolio local para acompañar al productor argentino.
Financiación, postventa y ritmo de ventas
En el frente comercial, Case IH anticipa que la necesidad prioritaria de los productores será la financiación, por lo que la estrategia para el próximo año priorizará soluciones financieras y postventa sobre lanzamientos masivos.
La empresa trabaja con CNH Capital y alianzas bancarias como Santander para ofrecer planes que faciliten la compra y reduzcan la fricción en la comercialización.
Desde la compañía aseguran que el nivel actual de ventas se ajusta a las proyecciones internas y que la clave es mejorar las condiciones financieras para acelerar la reposición de maquinaria.
Así, la expectativa es que una mayor disponibilidad de crédito y soluciones de pago activen la demanda y permitan usar más horas de fábrica sin sacrificar la sustentabilidad empresarial.
Implicancias para productores y la cadena
Para el productor, una fabricación local más amplia de cabezales implica menor dependencia de importaciones y tiempos de entrega más cortos en caso de reparación o demanda estacional.
No obstante, la reactivación efectiva de la industria dependerá de factores macroeconómicos, del flujo de crédito y del ritmo de siembra y cosecha que decida el sector agropecuario.
En el plano laboral, aprovechar la capacidad ociosa puede amortiguar la presión sobre el empleo industrial en Córdoba, donde la maquinaria representa cerca del 30 % de la producción provincial del sector.
Sin embargo, si la recuperación de ventas se demora, las empresas podrían mantener ajustes que ya se reflejan en las caídas de empleo registradas en los últimos meses.
En perspectiva: qué seguir en 2026
Los próximos meses estarán marcados por tres indicadores clave: evolución de la financiación al agro, patentamientos y uso de capacidad instalada en plantas como la de Córdoba.
Si la iniciativa de Case IH se concreta y las condiciones financieras mejoran, la industria podría pasar de gestionar una capacidad ociosa a acelerar la producción local y sostener empleo.



