Sanidad ovina: la alarma de Río Negro antes de la temporada alta
La llegada de la primavera y el verano vuelve a poner la sanidad de las majadas en la agenda de la producción ovina patagónica. En Río Negro, las autoridades reforzaron alertas y recomendaciones para prevenir y controlar la sarna ovina, una enfermedad que puede generar pérdidas productivas importantes si no se detecta a tiempo.
La sarna está causada por un parásito externo y suele pasar desapercibida en etapas iniciales, lo que complica la contención. Conocer el estado sanitario del establecimiento y estar atento a los primeros indicios es clave para evitar su avance.
El Gobierno de Río Negro considera a la sarna como el principal problema sanitario de los ovinos en la región y lo informó a los productores. La detección temprana permite intervenir rápido y reducir la transmisión hacia otros animales y predios.
CÓMO ADVERTIR LA SARNA OVINA
Entre los signos más frecuentes están la caída de lana, el rascado intenso y la formación de costras en la piel. Estos síntomas deben motivar una revisión de la majada porque la infestación puede avanzar antes de mostrar signos visibles.
Desde hace más de un año la provincia incorporó una bañera móvil para facilitar baños de inmersión en los propios establecimientos y asistir a productores con recursos limitados. La iniciativa se complementa con líneas de financiamiento destinadas a la reparación de bañeras fijas y mejorar la capacidad de respuesta local.
El abordaje provincial se articula con productores a través de comisiones sanitarias locales que comparten información técnica y definen medidas según la realidad zonal. La provincia trabaja en conjunto con SENASA, intendencias, comisiones de fomento y el Ente de la Región Sur para evitar que focos aislados se transformen en nuevos puntos de propagación.
QUÉ HACER ANTE UNA SOSPECHA DE SARNA OVINA
La sarna ovina es de denuncia obligatoria y la normativa vigente —la Resolución 675/2016— establece el marco regulatorio para su control. Ante cualquier sospecha se debe realizar la denuncia en la oficina local del SENASA de la jurisdicción correspondiente para activar las medidas sanitarias.
Como medida inmediata se recomiendan productos inyectables para contener la propagación hasta que sea posible realizar los baños de inmersión. Posteriormente, se indican dos baños de inmersión separados por 10 días utilizando productos aprobados por SENASA.
Se aconseja mantener aislados los animales que ingresan al establecimiento por al menos 21 días antes de incorporarlos a la majada para reducir riesgos de introducción de la enfermedad. Además, la limpieza y desinfección de herramientas, instalaciones y vestimenta después de la esquila y antes de entrar a otro establecimiento es fundamental para limitar la transferencia del parásito.
Las tareas de control se concentran en zonas puntuales de la provincia como Bariloche, Pilcaniyeu, Ñorquincó, El Cuy y 25 de Mayo, donde se trabaja en contención de focos. Los equipos sanitarios coordinados buscan detectar y controlar brotes antes de que se propaguen a áreas vecinas.
En una actividad donde la sanidad determina la productividad y la sustentabilidad, el mensaje oficial es claro: detectar rápido, denunciar y actuar a tiempo. Ese conjunto de acciones puede marcar la diferencia para que la sarna no siga avanzando sobre las majadas patagónicas y mantener la producción ovina.



