Abigeato en la frontera: productores de Santo Tomé denuncian pérdidas millonarias y reclaman que vuelva Prefectura

Álvaro Pellegrini asegura que bandas armadas cruzan el río Uruguay desde Brasil, faenan hacienda y vigilan los campos con drones. Once productores conviven con el problema.

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Sobre la costa correntina del río Uruguay, producir ganado se convirtió también en una tarea de vigilancia. Once establecimientos que reúnen alrededor de 6.800 cabezas denuncian robos y faenas clandestinas reiteradas, con pérdidas económicas millonarias y un temor creciente entre propietarios y trabajadores rurales.

Álvaro Pellegrini, productor agropecuario de la zona de Santo Tomé, aseguró en Palabra de Campo que los grupos ingresan desde Brasil en embarcaciones, armados y con una capacidad logística superior a la de las fuerzas locales. Sus afirmaciones describen hechos denunciados por los productores y deben leerse en ese marco.

Dieciséis animales muertos y una pérdida de $32 millones

Pellegrini relató que, una semana antes de finalizar 2025, encontró 16 animales muertos a balazos dentro de su campo. No se llevaron la carne. Según su cálculo, una hembra preñada vale actualmente cerca de $2 millones, por lo que el daño de aquella jornada rondó los $32 millones.

En otros episodios, las bandas sí faenan y trasladan carne hacia el otro lado del río. El productor mencionó ocho animales de un establecimiento vecino y otros tres muertos entre el 26 y el 27 de agosto. También recordó un caso anterior en el que desaparecieron 60 cabezas en pocos meses.

La problemática tiene antecedentes oficiales. En septiembre de 2025, Prefectura Naval informó que había reforzado patrullajes en Santo Tomé ante el incremento de cruces ilegales desde Brasil vinculados con el robo de ganado. El organismo detalló entonces operativos conjuntos con la Policía de Corrientes y Gendarmería.

Campos sin usar por falta de seguridad

El impacto ya excede las pérdidas directas. Pellegrini decidió dejar sin hacienda parte de las hectáreas más cercanas al río porque mantener animales allí exigiría una custodia permanente y expondría al personal. “Hoy es tierra de nadie”, resumió al describir la ausencia de un puesto de Prefectura que, según explicó, fue desmontado por sus malas condiciones.

Los productores aseguran que los grupos utilizan drones para observar movimientos, localizar la hacienda y aprovechar los horarios en que el personal regresa al casco para almorzar. La acusación no pudo ser verificada de manera independiente, pero coincide con el reclamo de fortalecer la presencia estatal en una zona que Prefectura ya había identificado como crítica.

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Un pedido de coordinación binacional

La propuesta de los establecimientos es restablecer un destacamento permanente, equipar a las fuerzas terrestres y fluviales y coordinar controles con Brasil. Los operativos temporarios, sostienen, reducen los hechos durante algunas semanas, pero el problema reaparece cuando se retiran los refuerzos.

A la inseguridad se suma el riesgo de inundaciones. Los campos costeros pueden perder cientos de hectáreas cuando crece el río Uruguay, con daños en alambrados y otras estructuras. Para Pellegrini, esa amenaza natural es inevitable; el abigeato, en cambio, puede prevenirse si existe una política sostenida de control fronterizo.

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