SENASA amplía alerta nacional por plaga con rostro en forma de pico que amenaza palmares

El picudo rojo es un escarabajo adulto de color rojizo y con manchas negras que mide hasta 5 cm. Tiene un rostro alargado en forma de pico y se desarrolla en el interior de las palmeras, en donde es posible encontrar sus cuatros estados (huevo, larva, pupa y adulto)

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) prorrogó hasta el 30 de junio de 2028 la alerta fitosanitaria por el Picudo Rojo de las Palmeras (Rhynchophorus ferrugineus). La medida fue oficializada mediante la resolución 544/2026 publicada en el Boletín Oficial y busca reforzar tareas de prevención y vigilancia.

La presencia del Picudo Rojo en territorio argentino encendió las alarmas porque se trata de una de las plagas más destructivas para las palmeras a nivel global. Su biología —con estados de huevo, larva, pupa y adulto— y su desarrollo en el interior de las plantas dificultan la detección temprana y aumentan el riesgo de daños ambientales y paisajísticos.

La detección confirmada en la Isla Martín García durante enero de 2026 derivó en la declaración de emergencia fitosanitaria en febrero pasado y en la activación de un plan de contingencia local. La alerta original había sido declarada en octubre de 2024 y vencía el 21 de junio, por lo que la prórroga amplía el marco de acción del Senasa hasta 2028.

La resolución 544/2026 habilita la continuidad de acciones de prevención, vigilancia y respuesta ante eventuales incursiones en el territorio continental argentino. Entre sus objetivos figura sostener el monitoreo, fortalecer la coordinación interinstitucional y mantener operativos los planes de contingencia ya establecidos.

Desde la primera declaración de alerta se conformó un Comité Técnico Interinstitucional y se pusieron en marcha mesas provinciales y locales para articular con municipios y organismos nacionales. Además, el Senasa implementó capacitaciones y un plan específico de acciones fitosanitarias para las áreas afectadas que el propio organismo determine.

Qué implica la extensión de la alerta y cómo denunciar

La prórroga obliga a mantener la vigilancia a través del Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) y a denunciar cualquier sospecha ante la oficina local del Senasa. La Dirección Nacional de Protección Vegetal quedó facultada para extender la alerta nuevamente si la situación así lo requiere.

La Administración de Parques Nacionales adoptó criterios de prevención, detección temprana, contención y erradicación en las áreas protegidas bajo su jurisdicción para minimizar riesgos. En paralelo, provincias como Entre Ríos avanzaron con medidas complementarias, incluida la declaración de Monumento Natural a la palmera Yatay (Butia yatay), una acción orientada a proteger ejemplares emblemáticos.

El insecto puede medir hasta 5 cm, presenta un rostro alargado en forma de pico y se desarrolla en el interior de las palmeras, lo que facilita que el daño progrese sin señales externas claras. Ese modo de ataque obliga a implementar programas permanentes de vigilancia y a intervenciones rápidas para evitar la pérdida de ejemplares y los servicios ecosistémicos que proveen.

La extensión de la alerta busca consolidar el trabajo conjunto entre el Senasa, provincias, municipios y otros organismos para proteger los palmares argentinos y su valor cultural. Expertos consultados por organismos oficiales destacan que la colaboración ciudadana y la denuncia temprana son herramientas clave para contener focos aislados antes de que se expandan.

Para reportar ejemplares sospechosos, el Senasa recuerda usar el Sinavimo o acercarse a la oficina local más cercana, facilitando así una respuesta coordinada y rápida. La prórroga hasta el 30 de junio de 2028 pretende ganar tiempo para consolidar capacidades de respuesta y evitar que el picudo rojo se establezca y provoque daños irreversibles en los palmares argentinos.

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