Las provincias de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero firmaron un convenio marco para coordinar la gestión hídrica en los Bajos Submeridionales, con el respaldo del Consejo Federal de Inversiones (CFI).
El acuerdo busca anticiparse a impactos de un fenómeno climático extremo conocido como Súper Niño, cuya llegada podría ocurrir en el último trimestre de 2026 según modelos meteorológicos internacionales.
La rúbrica se concretó en la Casa de Gobierno de Chaco, en Resistencia, y estuvo encabezada por los gobernadores Maximiliano Pullaro, Leandro Zdero y Elías Suárez junto al secretario general del CFI, Ignacio Lamothe.
Los mandatarios destacaron que la iniciativa pretende reforzar la implementación y el seguimiento del Plan Director de la región hídrica para mejorar la gobernanza y la planificación.
El gobernador de Santa Fe subrayó que uno de los retos centrales es el financiamiento de obras de gran escala necesarias para recuperar territorio y sostener la producción.
Pullaro advirtió que, además de infraestructura, hay que anticiparse con políticas preventivas frente al posible escenario climático extremo.
En términos de superficie, los Bajos Submeridionales comprenden entre 8 y 9 millones de hectáreas cuyo mejor aprovechamiento puede mejorar la productividad y la calidad de vida local.
Los firmantes resaltaron que convertir el plan en una política de Estado exige continuidad, integración interprovincial y apoyo nacional.
EL NIÑO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO
Los modelos internacionales advierten sobre la potencial aparición de un Súper Niño hacia fines de 2026, un evento que puede producir precipitaciones extraordinarias y agravar el riesgo hídrico.
Ese escenario obliga a combinar inversiones estructurales con medidas de gestión de corto plazo para reducir impactos en comunidades y sistemas productivos.
Pullaro insistió en que el cambio climático exige monitoreo permanente del manejo del agua y acciones articuladas entre provincias y Nación.
También planteó que algunas obras pueden afrontarlas las provincias, pero otras requieren financiación nacional para incorporar grandes superficies al sistema productivo.
El gobernador chaqueño, Leandro Zdero, pidió sumar a la respuesta de mediano y largo plazo una reacción inmediata ante la posibilidad del fenómeno extremo.
Recordó además que desde 2020 existe un trabajo conjunto para estudiar cuencas, recursos hídricos, infraestructura y dimensiones ambientales de la región.
Desde el CFI, Ignacio Lamothe calificó a la cuenca como compleja y resaltó que la integración provincial facilita un manejo más inteligente y eficiente del recurso hídrico.
La autoridad del fondo consideró que pensar las políticas de manera conjunta permite anticipar conflictos y optimizar oportunidades para la región.
EL CONVENIO DE LAS TRES PROVINCIAS
El convenio establece acciones conjuntas para fortalecer, actualizar y monitorear el Plan Director mediante asistencias técnicas, programas e instrumentos de gestión.
El objetivo es mejorar la gobernanza regional y optimizar las herramientas de planificación hídrica con criterios ambientales y productivos.
Se conformará un equipo técnico permanente encargado de coordinar, articular y supervisar las acciones previstas para garantizar el cumplimiento del acuerdo.
Ese equipo tendrá la misión de facilitar la implementación de mecanismos de asistencia y gestionar financiamiento para obras prioritarias.
Para el sector agroindustrial, el acuerdo representa una oportunidad para sumar tierras recuperadas a la producción y elevar la resiliencia frente a extremos climáticos.
Sin embargo, su éxito dependerá de la disponibilidad de recursos, la eficacia institucional y la coordinación entre niveles de gobierno y actores locales.
Las inversiones prioritarias incluyen obras hidráulicas de gran escala, drenajes, recuperación de suelos y sistemas de alerta temprana que reduzcan el riesgo de emergencia.
La combinación de infraestructura, gobernanza y monitoreo será clave para transformar el plan en mejoras concretas para productores y comunidades rurales.
Como próximo paso, las provincias y el CFI deberán ejecutar la hoja de ruta técnica y buscar fuentes de financiamiento antes de la ventana crítica prevista para 2026.
La rapidez en implementar medidas preventivas y la voluntad política para financiar proyectos determinarán cuánto se logra mitigar el impacto de un eventual Súper Niño.


