Los precios de la soja y del trigo se dispararon en la Bolsa de Chicago tras compras recientes de China y la confirmación de ventas estadounidenses, llevando a la oleaginosa a cotizaciones no vistas en más de dos años. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) confirmó una venta de 333.000 toneladas de soja a China, un dato que reforzó la suba de los mercados internacionales.
La escalada impacta directamente en los márgenes de los productores y en las señales para la próxima campaña agrícola, además de tensar la oferta global de proteínas y granos. Estas alzas colocaron a los valores en niveles que convocan a vendedores locales y a fondos de inversión, y reabren el debate sobre la disponibilidad global de abastecimiento.
Factores detrás del impulso de la soja
Las compras chinas y la demanda desde Estados Unidos fueron el motor principal de la mejora de precios, según analistas del mercado; la posición de soja subió cerca de US$9,65 y llegó a US$460,86 por tonelada en uno de los contratos. Otras referencias registraron alzas similares, con cifras como US$465,18 en plazas puntuales y recordatorios de picos previos de US$485 y US$490,15 en diciembre de 2023.
El mercado también mira de cerca el estado de los cultivos estadounidenses y los pronósticos climáticos para determinar si la oferta efectiva se reducirá en las próximas semanas. En ese contexto, la posibilidad de problemas en la cosecha estadounidense elevan la expectativa de menor mercadería disponible y, por ende, sostienen los precios.
En paralelo, la demanda sostenida de China antes de reuniones internacionales clave y el flujo de compra de los fondos de inversión que cubren contratos agrícolas alimentaron la tensión alcista. Además, el aumento de la harina de soja —producto clave para alimentación animal— empujó las compras físicas y financieras.
Trigo, puertos y geopolítica: el efecto Mar Negro
El trigo mostró un salto destacado por las dificultades de exportación desde Rusia y Ucrania; el contrato de septiembre subió US$16,54 hasta ubicarse en torno de US$268,41 por tonelada. Los ataques y daños en terminales del Mar Negro, como los reportados en el área de Novorossiysk, desplazan cargas hacia la vía del Danubio y reducen la capacidad de salida.
Según especialistas, cerca de 70 barcos quedaron aguardando maniobras en cercanías de los accesos alternativos y hasta el 90 % de las exportaciones agrícolas ucranianas se concentraban históricamente en puertos del Mar Negro. Las instalaciones afectadas tienen una capacidad anual de despacho estimada en 7,1 millones de toneladas, equivalente a casi el 14 % de las exportaciones estadounidenses de la campaña 2025/26, lo que explica el ruido en los precios globales.
La reorientación de embarques hacia terminales fluviales con menor capacidad aumenta los costos logísticos y genera cuellos de botella que pueden durar meses. Si estas dificultades persisten hasta octubre o noviembre, los analistas prevén que se abrirán ventanas comerciales para otros exportadores, incluida Argentina, justo cuando arranque su nueva cosecha de trigo.
En Argentina, la suba internacional se trasladó de forma parcial a los mercados físicos y aceleró ventas locales; en Rosario la soja disponible cotizó en US$354,50 por tonelada, unos US$4 más que la rueda previa. La posibilidad de comercializar en torno a un piso de US$350 impulsó la oferta de la campaña 2025/26 y mejoró la liquidez en los balances de los productores.
Hasta ahora se comercializó el 51 % de la cosecha de soja argentina, lo que deja todavía en manos del productor alrededor de 24,5 millones de toneladas por decidir precio y destino. Esas ventas pendientes serán clave para definir si los agricultores mantienen superficie o ajustan la siembra para la campaña 2026/27, considerando que un valor en torno de US$350 puede incentivar siembras en campos de menor rendimiento.
Clima, El Niño y perspectivas para la próxima campaña
El fenómeno de El Niño suma una variable crucial: suele generar lluvias superiores a lo normal en gran parte de la región, lo que puede beneficiar o complicar las cosechas según su intensidad y distribución. Si las lluvias resultan demasiado abundantes, el exceso hídrico puede afectar la calidad de los cultivos y complicar la logística de cosecha y comercialización.
Por su parte, la caída del precio del petróleo moderó parte de la mejora de la soja, pero no alcanzó a neutralizar el empujón generado por la demanda física y las tensiones logísticas. Operadores del mercado esperan que el interés chino se mantenga en las próximas semanas, en parte a la espera del encuentro entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump programado para el 24 de septiembre.
Para productores y comercializadores argentinos, el cruce entre geopolítica, clima y la disponibilidad global definirá precios y oportunidades comerciales en los meses venideros. Mantener atención a los informes del USDA, a las evaluaciones de condición de cultivos y a la evolución de los bloqueos portuarios será clave para tomar decisiones de venta y siembra.




