Comparación de costos de la leche en Argentina y Uruguay desde campo hasta puerto exportador

La demanda de proteína animal a nivel global genera una nueva oportunidad para la lechería argentina, pero exige un inevitable ajuste de la competitividad tranqueras afuera

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La lechería argentina muestra una paradoja estructural: la leche cruda es más barata en origen entre los principales países competidores, pero esa ventaja no se traslada a la góndola ni al precio de exportación, según un análisis de series mensuales entre enero de 2016 y junio de 2026. Estos datos plantean interrogantes sobre dónde se pierde competitividad entre el tambo y el puerto y por qué la industria no logra capitalizar una ventaja primaria clara.

Con las series mes a mes de Argentina y Uruguay se compararon precios de la leche cruda, su composición y el valor FOB de la leche en polvo entera (LPE) exportada por ambos países. El resultado más inmediato es que, por la menor concentración de sólidos de la leche argentina, se requieren más litros para producir una tonelada de LPE: en promedio 3,8 % más litros en Argentina que en Uruguay.

En términos de precios de exportación, la comparación también resulta reveladora: el promedio FOB entre enero de 2016 y junio de 2026 fue de USD 3.391 por tonelada en Argentina y de USD 3.353 por tonelada en Uruguay, según las aduanas respectivas. Aunque las diferencias en FOB son acotadas, el costo de la materia prima y la porción que queda para cubrir logística e industrialización muestran una brecha significativa.

Calculando los litros necesarios y el precio de la leche en cada país, se estimó cuánto representa la materia prima por tonelada de LPE en dólares. En el promedio de la serie la leche necesaria costó USD 2.496 por tonelada en Argentina y USD 2.665 por tonelada en Uruguay, lo que indica que el mayor precio por litro en Uruguay compensa su ventaja en sólidos.

La distancia relevante aparece al comparar el valor FOB con el costo de la materia prima, que incluye recolección, traslado a planta, proceso industrial, margen y fobbing. En Argentina la diferencia promedio entre FOB y costo de leche fue de USD 895 por tonelada, mientras que en Uruguay fue de USD 688 por tonelada, una brecha de USD 207 por tonelada.

Esa diferencia equivale, sobre la base de los litros por tonelada, a aproximadamente USD 0,026 por litro o 2,6 centavos de dólar por litro, lo que en pesos actuales representaría cerca de $ 40 por litro y alrededor de un 7,6 % por encima del Siglea de julio en términos comparativos. Traducido a competitividad, ese monto es un costo adicional que erosiona la ventaja primaria que ofrece la producción tambera argentina.

Qué puede explicar la pérdida de ventaja entre tambo y puerto

La explicación más plausible es multifactorial y combina aspectos industriales, logísticos y regulatorios que operan después del establecimiento del precio en el tambo. Entre los factores que suelen mencionarse están la distancia de traslado, la infraestructura, la carga impositiva, la burocracia y los costos laborales, aunque la realidad de cada planta y empresa puede variar ampliamente.

La menor distancia promedio en Uruguay favorece la logística y reduce costos de transporte y manipuleo, pero no es el único componente en juego; también influyen la estructura de costos industriales y los márgenes empresariales. Pese a la percepción popular de que “los industriales se la quedan toda”, el sector muestra numerosas empresas con dificultades financieras y cambios de manos frecuentes, lo que revela una complejidad económica mayor.

Es relevante señalar que en la fabricación de LPE la leche puede representar hasta el 70 % del costo total, por lo que cualquier ineficiencia en la cadena posterior adquiere un impacto elevado en el resultado final. Si la competitividad se pierde después del tambo, entonces la solución exige mirar tanto al sector agro como al industrial, y a las políticas que afectan a ambos eslabones.

Para avanzar hacia respuestas concretas es imprescindible un ejercicio de benchmarking con apertura de costos en ambos lados del Río de la Plata que permita desagregar partidas y cuantificar el peso relativo de cada componente. Sin esa transparencia, las discusiones quedan en impresiones y percepciones de café, y no se generan medidas públicas o privadas eficaces para recuperar competitividad.

Oportunidad y urgencia para la cadena láctea

La creciente demanda global de proteína animal abre una ventana de oportunidad para la lechería argentina, pero aprovecharla obliga a resolver el cuello de botella que aparece entre la puerta del tambo y el muelle del puerto. Conocer dónde se concentra la pérdida de valor es una condición necesaria para diseñar políticas, inversiones e iniciativas privadas que mejoren la competitividad “tranqueras afuera”.

En términos prácticos, una reducción de costos industriales y logísticos similar a la uruguaya podría traducirse en unos USD 207 por tonelada recuperables y unos 0,026 USD por litro que impactarían directamente en la renta del tambo y la viabilidad de la cadena. El desafío es político, técnico y empresarial: sin un diagnóstico compartido es difícil coordinar las reformas necesarias para capturar ese valor adicional.

La invitación para los actores públicos y privados es clara: abrir datos, comparar costos y priorizar inversiones en infraestructura y procesos productivos que reduzcan la brecha identificada. Solo con información desagregada y un plan de acción coordinado será posible transformar la ventaja de la producción primaria en competitividad exportadora duradera.

El autor de este análisis es director de la consultora Economía Láctea y firma este informe con la intención de aportar insumos para el debate técnico y la toma de decisiones en una actividad estratégica para el país. La discusión ahora requiere datos, transparencia y voluntad para encarar cambios que permitan convertir la oportunidad global en crecimiento real para la lechería argentina.

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