Fábrica reactivada que antes era un caos procesa 100.000 litros diarios y prepara exportaciones

La Suipachense retomó la actividad tras el cierre por parte de su controlante venezolana; tiene 63 trabajadores, recibió una inversión de más de $1000 millones y espera una habilitación del Senasa para vender un producto a Uruguay

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La histórica planta de La Suipachense reabrió sus puertas tras una resolución judicial que autorizó el alquiler de instalaciones, maquinarias y marcas a Compañía Láctea Suipacha SA por un plazo de 2 años, en paralelo al proceso de quiebra de la firma controlante. La reapertura, concretada el 1 de junio, ya permite procesar 100.000 litros diarios y generó la reincorporación de 63 trabajadores a la planta de Suipacha.

La noticia importa porque recupera parte de la capacidad productiva de la industria láctea bonaerense y evita la pérdida total de activos productivos que podían terminar desguazados en una quiebra. Además, la reapertura abre la posibilidad de volver a exportar productos de valor agregado, lo que aporta divisas y cadenas de valor para las zonas lecheras.

La planta había quedado en manos de Lácteos Conosur SA y atravesó primero un concurso preventivo y luego la quiebra, con años de falta de inversión que dejaron máquinas clave fuera de servicio. El deterioro incluyó la ausencia de habilitación anual de la caldera, ausencia de certificación en líneas de envasado y problemas en el secador y en la máquina de Tetra Pak, según describió la nueva administración.

Para ponerla en marcha fue necesario un esfuerzo financiero y operativo importante, con una inversión de más de $1.000 millones (pesos) en reparaciones y puesta a punto de equipos, además del apoyo de la intendencia, el gremio, el juzgado y proveedores como Tetra Pak. El objetivo inmediato de la nueva administración no es maximizar volumen rápidamente, sino estabilizar la operación y recuperar calidad y confianza en la marca.

Impacto social y recuperación del mercado

El retorno de la actividad tiene un efecto directo en la economía local: cuando la fábrica cerró se perdieron ingresos por aproximadamente $400 millones en sueldos, afectando el comercio y la capacidad de consumo de Suipacha, según el intendente Juan Luis Mancini. Recuperar la planta significa devolver dinamismo a la cadena local de valor y ofrecer un horizonte de empleo para familias que habían quedado afectadas por la quiebra.

La planta, que llegó a tener 140 empleados antes del cierre, comenzó a enviar producto a distintas regiones como Mesopotamia, Bahía Blanca y Bariloche, además de localidades cercanas como Junín, 9 de Julio, Chivilcoy y Luján. En el mercado interno ya se comercializan líneas de leche entera y descremada en Tetra Pak y sachet, junto con yogur bebible, mientras que se anticipa el lanzamiento próximo de queso crema y leche en polvo.

Habilitaciones, exportación y desafíos tecnológicos

Para avanzar hacia ventas internacionales la empresa negocia la producción de leche ultrapasteurizada para Uruguay, pero condiciona cualquier contrato a la obtención de las habilitaciones internacionales por parte del Senasa, en particular del secador y de la línea Tetra Pak. Ya hubo visitas de una firma uruguaya interesada y la empresa espera que los trámites regulatorios permitan concretar el acuerdo de exportación.

La administración admite que la calidad y la imagen de la marca sufrieron un deterioro en los años previos, por lo que la estrategia es consolidar la producción en torno al volumen actual y recuperar la confianza del consumidor antes de expandir la planta. Ese enfoque prudente busca asegurar la sustentabilidad financiera y sanitaria de la operación para evitar nuevos tropiezos y sostener la reactivación laboral.

En paralelo continúa el proceso judicial de quiebra: la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA realizará la tasación de la fábrica para avanzar con la venta, y la propuesta judicial incluyó una cláusula que otorgaría preferencia de compra al inquilino actual una vez liquidado el concurso. Ese mecanismo, valorado por la intendencia, permitió preservar la fábrica en funcionamiento y evitar la venta de maquinaria y predios en desuso.

El empresario a cargo, con amplia trayectoria en la industria láctea regional, explicó que el proyecto tiene también una causa social y apuntó a consolidar la planta para luego evaluar la opción de compra incorporando la inversión realizada. Si la operatoria judicial y sanitaria avanza como esperan, la reapertura de La Suipachense será un caso testigo de cómo una solución de alquiler temporal puede revitalizar una industria estratégica para economías rurales.

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