A poco más de dos semanas para el cierre de junio y del primer semestre de 2026, el complejo agroexportador argentino proyecta un aporte relevante de divisas. Estimaciones privadas sitúan el ingreso de junio en torno a US$3.000 millones, lo que podría dejar el acumulado del primer semestre entre US$13.350 y US$14.000 millones, cifra que sería alrededor de un 13% inferior a la registrada en igual período de 2025. El récord histórico de divisas del sector fue en 2022, con US$40.438 millones.
Analistas atribuyen la comparación interanual a un efecto base: en 2025 la suspensión de derechos de exportación (DEX) produjo anticipos de liquidación que elevaron artificialmente aquel acumulado. Pese a eso, las perspectivas para la segunda mitad del año son más optimistas por la magnitud de la cosecha 2025/2026, que podría alcanzar casi 170 millones de toneladas y aumentar el saldo exportable.
Lorena D’Angelo (AZ-Group) estima que el ingreso total del agro podría ascender a unos US$37.000 millones en el año, entre US$3.000 y US$5.000 millones por encima del ciclo previo, impulsado por mayores volúmenes exportables. También observa que otros sectores —energía, gas, petróleo y minería— han ganado peso en los ingresos de divisas y que la estacionalidad (con junio y julio concentrando ventas y liquidaciones de la cosecha gruesa) favorecerá una aceleración próxima.
Javier Preciado Patiño (RIA Consultores) señala que el complejo sojero seguirá siendo la principal fuente de dólares, con mayor protagonismo de subproductos (harina y aceite) y menos de poroto si no se anuncia un nuevo “dólar soja”. Prevé un primer semestre cercano a US$14.000 millones y un ingreso anual más cauteloso, alrededor de US$27.000 millones. Advirtió además que el desempeño del maíz será clave: un saldo exportable de unas 45 millones de toneladas podría representar cerca de US$9.000 millones.
Dante Romano (Universidad Austral / MaxAgro) explica que el ritmo lento de la primera mitad respondió a retrasos en la cosecha por lluvias y a la cautela de los productores en la venta de granos, pero mantiene una visión positiva sobre volúmenes y precios. El ingreso de la cosecha tardía de maíz podría sostener la actividad exportadora, aunque las lluvias siguen siendo un riesgo.
En materia de política pública, Guillermo García considera que por ahora no se ven condiciones que justifiquen medidas extraordinarias como las implementadas en 2025 para incentivar liquidaciones.
En el plano internacional, la reciente distensión entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz han ejercido presión a la baja sobre los precios de los commodities. El aceite de soja es el más afectado —fue el que mayor alza registró durante el conflicto—; también se observaron caídas en precios de urea y trigo a medida que se reacomodan los mercados.


