La hidrovía, preadjudicada por 25 años a la belga Jan de Nul y a la argentina Servimagnus para tareas de dragado, mantenimiento y señalización, es esencial para la agroindustria: más del 80% de las exportaciones de granos y subproductos salen por ese corredor. Sin embargo, la profundidad del canal es sólo una parte del desafío; para reducir costos de forma sostenida es necesario también transformar el transporte fluvial de cabotaje aguas arriba.
Un informe de Gerardo Alonso Schwarz (Ieral, Fundación Mediterránea) sostiene que la legislación vigente desde 1944 y diversas barreras regulatorias hacen que el transporte por ríos argentinos esté “claramente subutilizado”. Las restricciones incluyen la prohibición de usar buques extranjeros en ciertas operaciones, dificultades para registrar embarcaciones bajo bandera argentina, exigencias sobre reparaciones navales y rigideces laborales para las tripulaciones. Estas condiciones encarecen el cabotaje y, en muchos casos, hacerlo por agua resulta más caro que en países competidores.
El ejemplo comparativo más claro es Paraguay: allí se desarrollaron múltiples terminales y una importante flota de barcazas sobre el mismo corredor fluvial, mientras que en la Argentina apenas opera regularmente el puerto de Posadas con permisos especiales para embarcaciones extranjeras. En el NEA (Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa), que tienen acceso natural al sistema fluvial, la producción sigue dependiendo mayoritariamente del camión, lo que eleva los costos logísticos.
Actualizar la Ley de Cabotaje y eliminar trabas permitiría consolidar cargas en puertos regionales y trasladarlas por barcaza hasta nodos exportadores, aumentando volúmenes movidos por puertos regionales y logrando economías de escala que reducirían costos tanto de cabotaje como internacionales. La experiencia internacional muestra que los grandes sistemas agroexportadores se apoyan en redes multimodales (camión, tren y vías navegables); profundizar la vía principal ayuda a los grandes buques, pero la verdadera mejora competitiva puede darse cientos de kilómetros aguas arriba si se liberaliza y moderniza el transporte fluvial interior.


