Jonatan Castellano desembarca en la maquinaria agrícola de Lobería con Indecar y Bull
La familia Castellano se convirtió en concesionario oficial de maquinaria agrícola en Lobería, representando a las marcas Indecar y Bull. Esta decisión reúne la tradición rural familiar con la visibilidad pública que les dio el automovilismo.
La apuesta es relevante para productores locales porque combina oferta comercial y servicio posventa pensado para reducir tiempos de inactividad en el campo. En un momento en que la rentabilidad exige mayor eficiencia, la llegada de un concesionario con taller y stock puede influir en la toma de decisiones de inversión de los productores.
De la pista al concesionario
Jonatan Castellano explica que la entrada al negocio no fue una ocurrencia, sino la continuación de una vida ligada al agro y a la competitividad. Según el propio piloto, aplicará al concesionario la máxima que le transmitió su padre: “Si hacés algo, hacelo bien; si no, no lo hagas”.
La elección de representar a Indecar responde al crecimiento que la marca mostró en el segmento de sembradoras, mientras que Bull completa la oferta con equipos adaptados a las condiciones locales. Para Castellano, esa combinación permite ofrecer una propuesta técnica que se ajusta a las necesidades productivas del sudeste bonaerense.
Como productor agropecuario, Castellano enfatiza que su experiencia en el campo será la base del asesoramiento comercial y técnico que ofrecerán a los clientes. Esa mirada práctica sirve para comprender prioridades como rendimiento por hectárea, facilidad de mantenimiento y disponibilidad de repuestos.
El sudeste bonaerense atraviesa una etapa en la que la eficiencia se volvió un factor decisivo para la rentabilidad, por lo que la renovación de herramientas es una demanda constante. “Hoy hay que ser muy eficiente para lograr buenos resultados”, afirmó Castellano, aludiendo a la búsqueda de mejores herramientas por parte de los productores.
El servicio como bandera
El nuevo concesionario pondrá énfasis en el servicio posventa con taller propio, personal capacitado por fábrica, vendedores que recorrerán el campo y un stock de repuestos para acortar los tiempos de respuesta. Esa infraestructura apunta a minimizar pérdidas por parada de equipos en momentos críticos de la campaña.
Castellano sostiene que la diferenciación llegará mediante el trabajo cotidiano y la atención al cliente, más que por promesas comerciales. Los valores del automovilismo —compromiso, trabajo en equipo y búsqueda de la excelencia— son los que pretenden trasladar al negocio para consolidar una relación sostenida con los productores.
“Soy optimista por naturaleza”, señaló el piloto sobre esta nueva etapa que combina pasión, producción y comercio. El objetivo declarado es alcanzar un alto nivel en ventas y en servicio, y crecer junto a los productores de la región.



