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CLT y valor agregado: la apuesta de Cambium Timber para industrializar la madera en Argentina

En Posadas, la empresa Cambium Timber liderada por Pablo Baldoma impulsa la instalación de una planta de CLT (Cross-Laminated Timber) que busca transformar troncos en paneles estructurales de alto valor estético y técnico. Esta iniciativa llega en un momento en que proyectos de escala, como la planta de pasta celulósica de US$ 2.000 millones anunciada para Ituzaingó, Corrientes, reclaman mayor integración productiva del bosque.

Baldoma, con formación en economía y experiencia en tecnología en España, trajo a la Argentina un modelo de industrialización de la madera que pretende competir por diseño y precisión con materiales tradicionales. Su objetivo no es solo agregar valor sino cambiar la percepción del consumidor, ofreciendo paneles capaces de construir casas y edificios con acabados de alta gama.

El proyecto fue llevado a socios locales vinculados a la forestoindustria, entre ellos la familia Sigma, que ya concentra 25.000 hectáreas forestadas y opera dos generadores de energía por biomasa. Esa alianza busca integrar la cadena: desde el bosque hasta productos terminados, evitando la exportación de madera en rollo que hoy solo deja renta limitada al país.

En la presentación en Posadas, Baldoma describió al CLT como un material que conjuga estética y precisión milimétrica, atributos que lo hacen atractivo para mercados premium y para la construcción industrializada. La propuesta incluye producir paneles de hasta 3 x 12 metros y 35 centímetros de espesor, aptos para viviendas, escuelas y edificios con estándares elevados de diseño y rapidez de montaje.

Por qué importa la industrialización de la madera

Argentina cuenta con una superficie forestal significativa y costos de suelo competitivos, pero todavía exporta buena parte de su madera en forma poco procesada, perdiendo valor en la cadena. Pasar de vender rollizos a fabricar paneles y productos terminados genera empleo, más demanda de servicios locales y mayor captura de valor en la región.

Directivos del sector y autoridades de la Asociación Forestal Argentina (AFOA) advirtieron que para que proyectos como el de Cambium Timber sean sostenibles se requieren competitividad sistémica, infraestructura logística y seguridad jurídica, condiciones que hoy limitan la llegada de inversiones de mayor escala. Sin esos elementos, la industria repite un patrón de baja industrialización, similar al vivido en las últimas tres décadas.

Los márgenes de la propuesta también enfrentan desafíos de costos de importación y logística: Baldoma explicó que la maquinaria para montar una planta local resultó aproximadamente 30 % más cara que en Europa y que la logística interna, incluso para un embarque de 50 contenedores, fue más onerosa que el tramo internacional. Estas distorsiones encarecen la puesta en marcha y elevan la brecha competitiva frente a países ya industrializados.

Sin embargo, la experiencia internacional recopilada por Baldoma —visitó más de 30 fábricas de CLT en Europa y otros continentes— respalda la viabilidad técnica del proyecto y su potencial de demanda local. El directivo busca convertir la madera en un producto deseado, apelando tanto al diseño como a la tecnología para atraer arquitectos, constructoras y consumidores finales.

Plazos, escala y el desafío del mercado

La planta de Cambium Timber está prevista para comenzar producción a fines de 2026 o inicios de 2027, según fuentes de la compañía, y se trabaja en desarrollos arquitectónicos y prototipos boutique para posicionar el material. El plan incluye además una estrategia de comunicación para que el público pueda tocar y comprobar la calidad del CLT, buscando que la madera recupere su lugar en la construcción masiva y premium.

El movimiento se inserta en un contexto más amplio donde otros proyectos forestales y de celulosa, así como plantas de energía por biomasa, están redefiniendo el mapa productivo del NEA argentino. Si el país logra coordinar logística, financiamiento y marco regulatorio, la cadena forestal podría atraer inversiones de clase mundial y diversificar sus destinos comerciales.

En la mesa de debate en Posadas, representantes del sector coincidieron en que además de inversiones en plantas se necesitan políticas que promuevan la demanda local y la competitividad exportadora. Mientras tanto, iniciativas como la de Baldoma funcionan como prueba de concepto y empujan la conversación sobre cómo transformar recursos naturales en bienes con mayor contenido tecnológico y valor agregado.

La apuesta por el CLT no es solo industrial sino cultural: implica reeducar al mercado y a los profesionales de la construcción sobre las ventajas de la madera moderna. Si se concretan las proyecciones, Argentina podría dejar de ser meramente un proveedor de materia prima para convertirse en un exportador de soluciones constructivas sofisticadas.

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