En la localidad de Vega, el estado de los caminos rurales se vuelve crítico cada vez que llueve y deja a decenas de familias aisladas, con impacto directo en la educación, la salud y la producción agropecuaria de la zona. La parcela de tierra que conecta desde la bajada de la ruta 20 hasta la estación La Balsa está bajo la responsabilidad del municipio de Punta Indio, y los vecinos aseguran que la falta de mantenimiento hace intransitables tramos clave en días de lluvia.
La directora de la Escuela Primaria No 26 de Vega, Alba Galilea Heñeñu, recorre cada día 70 km para llegar al establecimiento donde asisten apenas seis alumnos y cuenta que la situación la obligó a sacar un crédito para comprar una camioneta 4×4. Ella sostiene que si el acceso principal estuviera en condiciones, el trayecto sería mucho más corto y evitaría el desgaste económico y logístico que hoy asume la comunidad.
Los vecinos sostienen que la mejora realizada por la Municipalidad de Magdalena comienza a la altura de la estación La Balsa, pero el tramo a cargo de Punta Indio presenta baches profundos, erosiones y falta de correción con gravilla o calcáreo, lo que complica la transitabilidad después de cada lluvia. Ante esa realidad, alrededor de 100 vecinos y productores presentaron una carta al intendente local solicitando una intervención urgente.
La nota colectiva fue entregada el 24 de abril al intendente David Aguirre (UxP) y pide que la municipalidad aproveche los días sin precipitaciones para trabajar con maquinaria pesada y resolver los tramos más críticos. En el documento reclaman reparación y mantenimiento urgente de un tramo que, aseguran, incluye pozos, huellas marcadas y sectores que directamente quedan inutilizables con lluvia.
Impacto sobre la educación y la atención sanitaria
El mal estado del camino repercute en la continuidad educativa: docentes y alumnos ven afectada la frecuencia escolar y hay adolescentes que deben interrumpir estudios por la dificultad de traslado. Además, los padres relatan casos puntuales como el de una mujer embarazada que fue trasladada por un vecino porque la ambulancia no pudo acceder hasta su casa en un día de lluvia.
Los efectos económicos son tangibles en la producción local, ya que los productores advierten que el estado vial impide el normal tránsito de hacienda y de maquinaria y encarece costos logísticos. Los vecinos recuerdan que pagan regularmente la tasa vial y reclaman una respuesta concreta del municipio para que se cumpla con esa obligación administrativa.
Voces del territorio: la vida cotidiana y la inseguridad de los caminos
Javier Romeo, que trabaja en una cabaña de la zona desde hace casi nueve años, explica que en verano el suelo seca y permite circular por las huellas, pero cuando llueve el camino se torna prácticamente intransitable y solo los que tienen camioneta logran salir. Además, denuncia que el puente sobre el río Sambombó está deteriorado y que hay tramos de cinco kilómetros incluidos en el reclamo que directamente no se pueden usar con precipitaciones.
Los residentes se organizan con grupos de mensajería para avisarse entre sí qué tramos son transitables y cuáles no, y relataban el desgaste permanente de vehículos por el estado del camino; varios vecinos señalan que pagan impuestos pero no reciben respuesta institucional. Desde la comunidad piden que el tramo sea incluido en un plan de acción inmediato que aproveche las condiciones climáticas favorables para trabajar con maquinaria.
Qué reclaman y soluciones posibles
El pedido vecinal apunta a una intervención rápida que incluya nivelación, relleno de pozos, aporte de capa de rodamiento con gravilla o calcáreo y reparación de elementos críticos como puentes y alcantarillas para mejorar el drenaje. En forma paralela, proponen que la municipalidad implemente un cronograma de mantenimiento vial periódico y transparente, con comunicación hacia las comunidades rurales sobre fechas y alcance de las obras.
Especialistas en caminos rurales suelen insistir en que las obras más eficientes combinan tareas de compactación, drenajes adecuados y reposición de material granular para evitar que las lluvias vuelvan a degradar la calzada. Para los vecinos de Vega, en cambio, la prioridad es que el municipio responda a la carta firmada por más de 100 firmantes y ejecute trabajos mientras el clima lo permita, minimizando el aislamiento y los riesgos.
La situación en Vega es un ejemplo de cómo el deterioro de caminos vecinales afecta derechos básicos como el acceso a la educación y la salud y condiciona la productividad rural en municipios de la zona. La comunidad espera una respuesta formal del gobierno local y apela a una planificación que incluya a las autoridades provinciales si fuera necesario para garantizar un acceso seguro y sostenido.




