El Niño provoca lluvias persistentes y hasta 20 días de atraso en siembra bonaerense

En el sur y el oeste provincial, el exceso de humedad, las bajas temperaturas y la falta de sol complican la implantación de maíz y girasol; advierten que algunos productores podrían no completar la superficie prevista

Siembras demoradas en el sur bonaerense: qué está pasando

Las lluvias frecuentes y las bajas temperaturas están retrasando la siembra de maíz y girasol en gran parte del sur y el oeste de la provincia de Buenos Aires. Este retraso tiene impacto directo sobre los calendarios productivos y la logística de los productores.

En una franja que incluye Madariaga, Miramar y Balcarce, contratistas y tambos registran demoras significativas en las labores de siembra por suelos que no permiten trabajar. Un ejemplo contundente es el caso de equipos que tardaron 20 días para completar tareas que en condiciones normales ocupan 4 días, lo que obliga a reorganizar turnos y maquinarias.

Las causas son múltiples: precipitaciones intermitentes que embarran los lotes, caminos rurales deteriorados y la escasez temporal de sembradoras cuando el clima habilita la intervención. Esa combinación no solo aplaza la siembra sino que incrementa costos por horas máquina y por labores repetidas.

Además de atrasos, las condiciones climáticas están condicionando la emergencia y el vigor inicial de los cultivos; se observan maíces más bajos y hojas amarillentas donde primó la baja radiación. En girasol se reportan emergencias demoradas de 10 a 14 días, cuando en condiciones óptimas aparecen mucho antes, lo que complica el calendario sanitario y nutricional.

En el partido de Azul, la siembra de girasol alcanzó aproximadamente el 60 % de lo previsto, mientras que el avance de maíz se sitúa en torno al 30 % a 40 %. Los planteos tardíos aún pueden ingresar en la ventana de siembra, que en maíz se extiende entre el 10 de noviembre y el 10 de diciembre en muchos lotes.

Estado de los cultivos, plagas y decisiones de siembra

En el sudoeste bonaerense, técnicos locales atribuyen el bajo desarrollo temprano a la baja temperatura del suelo y a la falta de radiación, factores que ralentizan tanto la emergencia como el desarrollo foliar. Esa combinación favorece además el establecimiento de plagas que encuentran condiciones húmedas y frescas para proliferar.

Productores y asesores advierten sobre la presencia creciente de babosas y bichos bolita en lotes recién sembrados, problemas que persisten incluso después de cebos y controles. En cereales de invierno la situación es más favorable, aunque en cebada se detectó avance de ramularia en los últimos 10 a 12 días, incluso en parcelas tratadas con fungicidas.

En algunas localidades, la excesiva humedad obliga a replantear la rotación y a destinar lotes previstos para girasol a otros cultivos menos sensibles al anegamiento. No se trata de un flujo homogéneo de campos inundados: salvo sectores bajos puntuales, la norma son suelos muy húmedos pero transitables, lo que deja abierta la posibilidad de recuperar superficie sembrada.

Desde las instituciones locales aseguran que el atraso es real pero no necesariamente irreversible, siempre que mejoren las condiciones climáticas y se optimice la logística de equipos. Recuperar ritmo implica priorizar lotes de mayor potencial productivo y coordinar servicios de siembra y logística antes de que se cierre la ventana de manejo.

Clima y perspectivas para las próximas semanas

Tras un octubre con una temperatura media inferior a los 20 grados, los pronósticos muestran un aumento térmico que podría dejar valores cercanos a los 30 grados la próxima semana, escenario que favorecería el secado de suelos. Ese cambio es clave porque aumentaría las ventanas de oportunidad para terminar siembras y mejorar la emergencia de plantas ya puestas en tierra.

Si las temperaturas y la radiación recuperan niveles normales, es probable que parte del atraso se recupere, aunque la cosecha futura podría resentirse en rendimiento en los lotes sembrados tarde. La gestión agronómica deberá enfocarse en control de malezas y plagas, ajustes en fertilización y monitoreos más frecuentes para mitigar pérdidas.

Para productores y contratistas, las decisiones hoy pasan por priorizar superficies de alto potencial, evitar labores en suelos excesivamente frágiles y mantener actualizado el control sanitario de los lotes. Una correcta priorización y el uso eficiente de la maquinaria son determinantes para minimizar el efecto acumulado del atraso climático.

El impacto de estos retrasos excede al campo: puede influir en costos de cosecha, en la oferta estacional y, eventualmente, en las señales de precios que reciben los productores. Seguir la evolución climática y las advertencias técnicas locales será clave para tomar decisiones oportunas durante las próximas semanas.

En Palabra de Campo seguiremos informando los cambios en el calendario de siembras, la evolución de las plagas y las recomendaciones técnicas que puedan ayudar a recuperar rendimiento. Mantenga esta página como referencia para las actualizaciones más relevantes del sur bonaerense y la campaña agrícola nacional.

MAS NOTICIAS

Most Popular