Pasaporte digital de vaca permite estimar grasa de carne con celular y registrar datos clave

Sebastián Victorica, cofundador y director de UBI Meat, hablará en el 5º Congreso Federal Ganadero de Rosgan sobre la necesidad de reunir la información que se genera desde el campo hasta el frigorífico para que todos los eslabones puedan conocer y acreditar las características del producto final

Producir “el mejor animal” ya no alcanza si la calidad no se comunica con datos verificables; esa fue la advertencia central del debate sobre ganadería y tecnología. La trazabilidad y la medición objetiva emergen como herramientas clave para que la carne argentina no pierda valor por falta de información.

La pregunta “¿qué animal debe producir la ganadería argentina?” atraviesa a productores, feedlots y frigoríficos frente a mercados que exigen más datos sobre origen y calidad. Sebastián Victorica, cofundador y director de UBI Meat, plantea que genética y alimentación definen al animal, pero que sin un tercer componente —los datos— es difícil demostrar esos resultados.

Victorica presentará su propuesta durante el 5.o Congreso Federal Ganadero de Rosgan que se realizará el 12 de noviembre en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde compartirá experiencias de Argentina, Australia y Brasil. La integración tecnológica entre campo y frigorífico será el eje para discutir cómo traducir calidad en valor comercial.

Pasaporte digital

La solución que propone UBI Meat es un “pasaporte digital de la vaca” que reúna origen, genética, alimentación, paso por el feedlot y resultados de faena. La idea es que esa ficha única permita acreditar de forma verificable las características del producto final ante compradores y consumidores.

Según un informe previo a la disertación, Argentina cuenta con herramientas para producir y medir calidad pero enfrenta el desafío de conectar información dispersa. Victorica resumió el problema como “silos independientes de información” que hoy no se comunican entre sí, lo que limita la trazabilidad integral.

La tecnología desarrollada por la startup logra una precisión superior al 95 % en algunas mediciones, según pruebas internas, y avanzó en la evaluación del marmoreo y en la clasificación de cortes según estándares utilizados en Estados Unidos como Select, Choice y Prime. Ese salto en precisión es clave para homologar criterios y permitir comparabilidad comercial.

UBI Meat combina inteligencia artificial y análisis de datos para frigoríficos, productores y feedlots, con aplicaciones que estiman porcentaje de grasa a partir de fotografías tomadas con un teléfono celular. La herramienta móvil facilita mediciones en el terreno y reduce la necesidad de equipamiento especializado en centros de faena.

Para el productor, conocer cómo rindió su animal en calidad y no solamente en kilos es fundamental para ajustar decisiones de manejo y alimentación. La información permite evaluar si la genética, la dieta o el tiempo en corral fueron adecuados para alcanzar la calidad buscada.

Del dato a la decisión

La plataforma en la que trabaja la firma busca vincular datos del animal en pie —como raza, sexo, edad, peso y alimentación— con los resultados de calidad obtenidos tras la faena. El objetivo es que esa trazabilidad bidireccional sirva para retroalimentar decisiones productivas y comerciales.

Según Victorica, la empresa incorporó la tipificación argentina a sus sistemas hace 2 años y ya integra información desde la identificación por caravana hasta los registros del frigorífico. Mostrar ese flujo en una plataforma permite que los datos no queden encerrados en un eslabón y sean aprovechables por toda la cadena.

La medición también puede influir directamente en costos productivos: si los datos muestran que ciertos animales alcanzan calidad antes del plazo previsto, el productor puede ajustar la alimentación y reducir días de permanencia en el corral. Menores días de engorde suponen ahorro en gastos de alimentación y mejora en rotación de capital para los feedlots.

Victorica aclara que medir y clasificar bajo estos esquemas es una decisión voluntaria, pero entiende que se convertirá en una herramienta para diferenciar producto y mejorar la relación industria-productor. La transparencia derivada de registros objetivos contribuiría a una negociación más equilibrada y a mayor confianza comercial.

Mercados, trazabilidad y consensos de calidad

Como referencia, UBI Meat toma la experiencia australiana y el programa Meat Standards Australia (MSA), que clasifica carne según parámetros de calidad y experiencia de consumo. MSA muestra que criterios compartidos facilitan que la calidad se reconozca y se pague en los mercados internacionales.

En Argentina ya existen herramientas como Visec Carne y exigencias externas relacionadas con la deforestación que obligan a registrar condiciones de producción. Conectar datos productivos y ambientales permitiría no solo mostrar el recorrido de la carne, sino también respaldar con información las prácticas detrás de cada corte.

La demanda global por información sobre origen y método de producción crece, y los compradores piden trazabilidad más detallada para cumplir normativas y preferencias de consumo. Contar con registros integrados será un requisito cada vez más frecuente para acceder a ciertos mercados y cadenas de valor.

En el panel de Rosgan, Victorica buscará mostrar cómo la genética y la nutrición pueden vincularse con la medición de la calidad para que el resultado no quede solo a la vista, sino también registrado en datos. Si la ganadería argentina logra hablar “el mismo idioma” de calidad, objetividad y trazabilidad, tendrá más posibilidades de captar valor en mercados exigentes.

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