Poderoso grupo peruano podría reactivar dos plantas lácteas y dinamizar producción y empleo regional

El Grupo Gloria, según el sindicato Atilra, mostró su interés; se trata de establecimientos de Lácteos Verónica donde se podría reanudar la producción a fasón

La empresa peruana Molfino Hnos. SA, parte del Grupo Gloria, manifestó interés en reactivar dos plantas de Lácteos Verónica en Santa Fe, según confirmó la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) en un comunicado firmado por su secretario general, Héctor Luis Ponce. La propuesta avanzó en reuniones con representantes de la firma pero su concreción queda supeditada a la aprobación del juez del concurso que tramita el expediente concursal de la empresa.

La posibilidad de que una operadora con respaldo financiero internacional retome la actividad industrial generó expectativas en la provincia porque podría preservar empleos y reactivar la cadena productiva local. Una de las plantas, la de Suardi, volvió meses atrás a procesar productos para terceros, mientras que Lehmann y Clason siguen paralizadas y pendientes de definición judicial.

El ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Santa Fe, Roald Néstor Báscolo, calificó el interés de Molfino como “una muy buena noticia” y lo vinculó con la protección de los puestos laborales. Al mismo tiempo, el funcionario pidió cautela porque la firma de los contratos depende de la validación judicial y de las condiciones que fije el concurso.

Atilra detalló que hubo reuniones con directivos de la compañía y que en algunos encuentros se registraron avances concretos, aunque no descartó la evaluación de ofertas superiores. El sindicato enfatizó que la aceptación de una propuesta orientada a operar las plantas podría favorecer la preservación de los puestos de trabajo y la actividad regional.

El plan planteado por la interesada contempla operar inicialmente a través de contratos de fasón, una modalidad en la que la planta procesa y envasa productos por cuenta de terceros para reducir riesgos comerciales. Esa fórmula podría acelerar la reapertura parcial de las fábricas, pero depende de la disponibilidad de leche cruda, acuerdos comerciales y la habilitación judicial del procedimiento.

La planta de Suardi se reactivó en agosto mediante un acuerdo temporal con la firma Copalac, de Morteros, lo que mostró que existen soluciones parciales para mantener operationes mientras se define el futuro. Sin embargo, los gremialistas manifestaron incertidumbre sobre la renovación de ese contrato y remarcaron que la continuidad requiere garantías más firmes.

El caso de Lácteos Verónica tiene impacto directo sobre la economía regional porque la industria láctea articula la demanda de tambo y servicios locales, y determina ingresos de familias en áreas como Lehmann y Clason. Por eso, la búsqueda de alternativas operativas no es solo una cuestión empresarial sino una urgencia social para la comunidad rural.

La firma afronta un escenario financiero crítico que la llevó a solicitar el concurso preventivo de acreedores y a negociar propuestas de reestructuración con potenciales compradores o socios industriales. La resolución del expediente concursal será clave para definir prioridades entre acreedores, condiciones laborales y la viabilidad de cualquier plan de reactivación.

La oferta en el expediente y el tiempo que espera la comunidad

La propuesta de Molfino fue elevada al expediente concursal y ahora el juez deberá evaluar si aprueba los contratos presentados por la interesada, un paso decisivo para la operatoria de Lehmann y Clason. La demora en esa resolución mantiene en suspenso a más de un sector productivo que depende de la actividad de las plantas y exige una respuesta ágil por parte de la justicia.

Lácteos Verónica arrastra un pasivo superior a $118.000 millones y miles de cheques rechazados, una situación que explica la gravedad del proceso y la necesidad de una solución ordenada. Además, la firma mantiene salarios impagos este año a más de 700 trabajadores, un dato que pone en primer plano la urgencia de medidas que protejan ingresos y empleo.

Atilra mostró disposición a aceptar la propuesta en la medida en que preserve empleos, aunque aclaró que la postura no impide evaluar alternativas superiores que puedan ofrecer mayor garantía de continuidad. Para el gobierno provincial y los actores locales, la expectativa es que la intervención judicial permita convertir las propuestas en acuerdos concretos que vuelvan a poner a circular la cadena de pagos.

Más allá del caso puntual, la posible llegada de un actor regional como Grupo Gloria marca una tendencia en la industria: la concentración y la entrada de capitales externos como respuesta a crisis locales. La manera en que se resuelva Verónica será un antecedente sobre cómo se reestructuran empresas lácteas en Argentina y sobre el equilibrio entre viabilidad financiera y preservación de empleo.

Mientras tanto, las familias de los trabajadores aguardan definiciones que les permitan planificar el año próximo con certezas laborales y económicas. La comunidad rural de Santa Fe necesita que el proceso avance con rapidez para minimizar el daño social y recuperar la dinámica productiva en una cadena que impacta a tamberos, transportistas y comercios locales.

MAS NOTICIAS

Most Popular