El Niño y el riesgo para las majadas en el Litoral
El pronóstico de **precipitaciones abundantes por El Niño** vuelve a poner en alerta a los productores de Corrientes y zonas litoraleñas debido al impacto sobre la sanidad y manejo de los ovinos. La combinación de agua acumulada, barro y humedad persistente amplifica riesgos sanitarios y productivos que requieren decisiones rápidas en campo.
PREVENCIÓN PARA LOS OVINOS
Especialistas del INTA Corrientes difundieron recomendaciones concretas para anticiparse a las complicaciones derivadas del exceso hídrico y proteger las majadas, especialmente después de las pariciones. El objetivo es reducir pérdidas sanitarias y productivas mediante monitoreo constante y ajustes en el manejo.
Un punto central es el control de parásitos internos mediante análisis de huevos por gramo de materia fecal (HPG) y la aplicación del método FAMACHA para detectar anemia. Estas herramientas permiten seleccionar tratamientos y evitar la resistencia antiparasitaria al aplicar medidas dirigidas por diagnóstico.
En cuanto a parásitos externos, el seguimiento frecuente de las majadas ayuda a detectar bicheras, ura y lesiones en el vellón en etapas iniciales. La detección precoz facilita el tratamiento selectivo y reduce el riesgo de brotes generalizados que afectan la producción y el bienestar animal.
EL RIESGO DE LAS ENFERMEDADES PODALES
La humedad y el barro favorecen la aparición de afecciones podales como pietín, abscesos y dermatitis interdigital, que limitan la movilidad y aumentan el estrés de los animales. La atención en patas y pezuñas es clave para mantener la eficiencia reproductiva y productiva de la majada.
El INTA recomienda el uso de pediluvios como medida preventiva y de control, combinados con limpieza previa de las pezuñas y secado luego del tratamiento. Es imprescindible revisar periódicamente las pezuñas y corregir rengueras a tiempo para evitar secuelas crónicas.
Además, la base de la cola y la región perianal requieren supervisión por ser zonas predispuestas a problemas por humedad y altas temperaturas. La higiene de instalaciones y la reducción de acumulaciones de estiércol y barro disminuyen sitios de reproducción de moscas y mejoran el confort animal.
Manejo productivo y logístico ante exceso hídrico
Planificar reservas de alimento y alternativas de manejo frente a posibles encierros resulta esencial cuando los pronósticos anuncian precipitaciones importantes. Contar con suministros y adaptar los corrales reduce el impacto económico y sanitario en crisis climáticas.
Evaluar periódicamente la condición corporal de la majada permite anticipar necesidades de suplementación y ajustar la dieta según las categorías. El seguimiento nutricional evita caídas en el estado sanitario y protege la reproducción y la producción de lana o carne.
La estrategia más efectiva sigue siendo la anticipación y el monitoreo permanente combinados con la asistencia técnica local. “Mantener al día el calendario sanitario, conservar las instalaciones en óptimas condiciones y consultar con un veterinario zonal”, recomendó Lisandro Homse del INTA Corrientes como guía para cada establecimiento.



